livanamaelbox piknero182013“Adoro Miami”. La frase del lanzador cubano Liván Hernández dio la vuelta al mundo en 1997, cuando poco tiempo después de llegar a Estados Unidos guió a los Marlins de la Florida al título de campeón en la Serie Mundial de béisbol y de paso fue elegido el Jugador Más Valioso.

Han transcurrido casi 16 años desde aquel memorable acontecimiento y ahora el astro del montículo, que acumula más de 3.000 entradas en las Mayores hace una nueva confesión: “Me encanta el boxeo”.

Hernández, quien cumplirá 37 años el 20 de febrero, decidió incursionar en el pugilismo y en lo adelante será el manager de su coterráneo Yunier Dorticós, un joven peleador con 13 peleas en el campo rentado, todas finalizadas por la vía del cloroformo.

“Siempre me gustó el boxeo y su mundo me atrajo como un imán”, dijo Liván al diario “El Nuevo Herald”. “Ahora se me ha presentado esta oportunidad y no la dejé pasar. Estoy confiado en que puedo ayudar a Dorticós a crecer y sueño con verlo algún día convertido en campeón mundial. Los muchachos jóvenes que llegan de Cuba no siempre cuentan con la ayuda adecuada y creo que hemos forjado un grupo bueno a su alrededor. Talento no le falta, el trabajo queda de su parte”.

Para guiar los destinos de Dorticós en el boxeo, el veterano lanzador se asoció con la empresa Caribe Promotions y también con el técnico Pedro Luis Díaz, entrenador principal del puertorriqueño Miguel “Junito” Cotto y más reciente de Guillermo “El Chacal” Rigondeaux.

“Liván ha elegido muy bien para debutar como manager”, dijo Díaz. “A partir de febrero (posible fecha del próximo combate de Dorticós) los aficionados podrán ver a este muchacho en una nueva etapa de su carrera dentro de las cuerdas”.

Dorticós, de 26 años, efectuó tres combates en 2011 y en todos aniquiló a sus rivales: Epifanio Mendoza (TKO-2), José L. Herrera (TKO-2) y Livin Castillo (TKO-3) cayeron por la potencia de sus puños, este en el más reciente enfrentamiento el 18 de noviembre de 2011.

Problemas personales y también de contratos y de promoción mantuvieron alejado a Dorticós del ring, pero ahora reconoce que la unión con Liván Hernández y sobre todo sus consejos, significarán un punto de partida en su carrera como boxeador.

“He cometido errores, pero esa nube negativa ha quedado atrás”, expresó Dorticós. “Él (Liván) ha pasado por muchas vivencias y siempre me recalca que la palabra profesional entraña una gran responsabilidad. Una cosa es el deporte por diversión y otra cuando es un medio de ganarse la vida”.

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