gavinrees pikmars92013Para su infortunio, Gavin Rees (37-2-1, 18 KO's) no es mexicano. Tampoco es estadounidense, ni nació en algún país de Hispano-América. Con orgullo, Gavin Rees se autodefine como galés de “pura alcurnia”, y “pendenciero del pasado, que sube al ring a entregarse en cuerpo y alma”.

Si este “pequeño-gigante” (apenas 5 pies y tres pulgadas de estatura) hubiera nacido en algún lugar de América, seguramente habría obtenido mejores opciones dentro de la categoría ligera, y muchos mejores dividendos económicos, sin necesidad de ir a arriesgarlo todo de golpe y porrazo contra el mejor prospecto del peso, para recibir compensaciones dignas y ganar prestigio.

Nacido el 10 de mayo de 1980 en el británico País de Gales, este valiente pugilista demostró que no es una opción de segunda el 16 de febrero de 2013, cuando en el Boardwalk Hall de Atlantic City, de Nueva Jersey, se lo jugó el todo por el todo enfrentando al estadounidense Adrien Broner, prospecto número uno de la división ligera, y serio candidato a la designación de mejor del mundo libra por libra en un futuro, tal vez no tan lejano.

No exagero al afirmar que, hasta la fecha, nadie lució tan bien ante Broner. Gavin Rees llegó con sus golpes a la anatomía del afronorteamericano, que previamente aplastó sin piedad, o ridiculizó con el mínimo esfuerzo cuando ganó por decisión, a cuanto adversario se le puso enfrente.

La calidad de Broner le allanó el camino hacia la victoria ante Rees por la vía del cloroformo en la quinta ronda, y con ello retuvo su faja de peso ligero reconocida por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), pero del otro lado, el galés se ganó el respeto de los hinchas, y la aprobación de los expertos con su demostración de valentía, la agilidad de sus movimientos y su golpeo preciso.

Justamente ante Broner concretó el galés su debut en Estados Unidos. “Es la plaza más importante. Es la vitrina donde vienen a verte. Es la gran oportunidad en la vida de cualquier boxeador”, dijo Gavin Rees en una entrevista previa a su pelea con el monarca del CMB.

Su gran demostración ha despertado el interés de algunos promotores, y se rumora que Rees pudiera encontrar un camino de regreso, tal vez no tan largo, a los pleitos entre los principales candidatos a las fajas mundiales vigentes en los pesos ligeros.

Pero esa posibilidad se habría abierto mucho antes, si Gavin hubiera nacido en América. “Europa es un sitio un tanto apartado. Me refiero al peso ligero. Hay otras categorías en que los europeos y sus escenarios son principales protagonistas. No es el caso en el que yo estoy involucrado”, afirma Rees.

Gavin Rees siempre fue un “aficionado” a las peleas. En su natal gales ganó fama de pendenciero en los bares y otros antros de concertación de peleas callejeras. “Mi pasado está plagado de violencia y de cervezas”, señala con ironía el británico. “Aunque nada es comparable con la competencia leal y viril que desencadena una pelea de boxeo organizada”, concluye.

El hombre de Gales permaneció invicto durante 11 combates (10 triunfos y un empate) antes de su derrota con Broner. El 22 de marzo de 2008 había perdido por nocaut técnico ante el ucraniano Andriy Kotelnyk, en la International Arena de Cardiff, capital del País de Gales.

Es el actual campeón británico y europeo de la categoría ligera, reconocido por la BBB, organización rectora del boxeo profesional en Gran Bretaña, y por la Unión Europea (EBU), respectivamente.

A pesar de la pequeña estatura, su alias “The Rock” (La Roca), le encaja como anillo al dedo a este diminuto luchador que asombró a la exigente afición estadounidense al poner en aprietos en los dos primeros asaltos al talentoso Adrien Broner, quien fue el primero en reconocer al final de esa pelea:

“Sí, me pegó algunos buenos golpes, y es tan pequeño que se me hizo complicado al principio. Es un boxeador de cuidado este Gavin Rees”.

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