mosley pikmarz212013El 27 de septiembre de 2008, en el doceavo round de la batalla estelar de la cartelera “Noche de la elite de peso welter” en el Home Depot Center, Carson, California, EEUU, el norteamericano “Sugar” Shane Mosley tuvo que sacar todo su arsenal para poder detener por la vía del cloroformo a un Ricardo Mayorga que se encontraba ya robando tiempo aire en el boxeo.

A pesar del resultado favorable, Shane Mosley lució envejecido, era otro totalmente diferente del que hacía apenas diez meses brindó una digna pelea al boricua Miguel Ángel Cotto. Era hora de que comenzara a plantearse el retiro.

Dieciséis meses posteriores a su victoria sobre Mayorga, es decir el 24 de enero de 2009, el “Sugar” estaba retando en el Staples Center de Los Ángeles al mejor peso welter del momento, al mexicano Antonio Mararito, quien fue atrapado previo a la lucha con vendajes ilegales que a la postre le costarían una larga suspensión.

Mosley entró al entarimado en el papel de víctima, pero acatando un plan de pelea perfecto logró lo que nadie antes había hecho, desmantelar a un peleador sólido que pasaba por el mejor momento de su carrera. Parecía que el “Sugar” Shane que en 2000 se convirtió en el “Rey Libra por Libra” del boxeo tras vencer a Oscar De la Hoya, estaba de regreso.

El aplastante triunfo le devolvió algo de atención a su carrera, pero contrario a lo que se pensó Mosley no consiguió un solo rival que estuviera dispuesto a calzarse los guantes para enfrentarle. El boxeador en picada que había entrado la noche de la pelea de Margarito se proyectaba ahora como el más evadido del boxeo.

Fue hasta el 5 de mayo de 2010 cuando finalmente encontró a un opositor que aceptara correr el riesgo de enfrentarle en un ring, ese fue Floyd Mayweather Jr., quien se recuperó de un par de derechas que le estremecieron en los primeros rounds y cambiando su estilo de pelea elusivo a uno más agresivo le propinó a Shane Mosley una verdadera golpiza.

¿Le afectaron los largos meses de retiro? Esa era la interrogante, sin embargo durante los siguientes dos años sufrió dos descalabros contra Manny Pacquiao y Saúl “Canelo” Álvarez y obtuvo un empate que en realidad debió ser victoria contra Sergio Mora. En todas las peleas el padre tiempo le volvió a jugar una mala pasada, pero se negó a despedirse de este deporte como boxeador activo.

Los últimos meses Mosley se planteó el retiro de los encordados, pero a la vuelta de la esquina cambió de parecer. Él seguía moviéndose en el gimnasio en espera de un peleador que como Ricardo Mayorga, lo colocara en el “Lado B” de un combate campeonil, pero los meses pasaron sin que lograra su objetivo.

Hace unas semanas sonó fuerte un pleito de título contra el actual monarca mundial de peso welter por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el italoamericano Paul “Magic Man” Malignaggi, pero este apelando al sentido común rechazó enfrentarle.

Shane Mosley se ha convertido en un riesgo innecesario para muchos campeones. Si lo analizamos bien, sus derrotas han ocurrido contra los mejores exponentes del pugilismo en la actualidad y no contra cualquier otro campeón, por lo que la caída de su standing es engañosa.

Perder contra él implica que eres alguien que no perteneces al nivel elite, pero ante los ojos de la afición a este deporte te conviertes en un paquete más grande que el mismo Shane. Porque ser vencido por un peleador de 41 años, que no ha obtenido un solo triunfo en los últimos cuatro años y que no merece otra oportunidad titular, implica que no vales la pena como boxeador.

Malignaggi ha conseguido un poco de luz en su carrera y que esta sea apagada por alguien como Mosley le condenaría al retiro. Sería un bochorno para él que tuvo que ir hasta Ucrania para arrebatarle la corona al local Vyacheslav Senchenko, perderla ante alguien tan decadente.

Lo mismo ocurre con el ex campeón del mundo Pablo Cesar “Demoledor” Cano. Si él es vencido por Shane Mosley el próximo 18 de mayo en la Arena Oasis de Cancún, Quintana Roo, estará bajando sus bonos al grado de convertirse para la crítica en un peleador del montón.

La realidad es que tal vez Cano no esté listo para un reto como Shane Mosley. Él tiene un futuro prometedor, pero aún no ha llegado al nivel que se requiere para enfrentarle.

Crédtio Foto: Robyn Beck, AFP/Getty Images

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