Rigondeaux marzopik302013Como un oasis, en medio de un desierto de frustraciones para los hinchas ávidos de peleas memorables, luce la pelea que sostendrán el 13 de abril de 2013 el cubano Guillermo “El Chacal” Rigondeaux (11-0-0, 8 KO's) y el filipino Nonito “The Flash” Donaire (31-1-0, 20 KO's).

Rigo y Donaire contenderán en el Radio City Music Hall, de Nueva York, por la supremacía absoluta de las 122 libras (peso Súper Gallo), en uno de los duelos reclamados por los partidarios del pugilismo profesional, lo que le convierte en un foco de atención prioritario, en medio de un panorama plagado de insatisfacciones por los manejos, muchas veces turbios, que imposibilitan la inmensa mayoría de los enfrentamientos más deseados en el deporte de los puños y las 12 cuerdas.

Pudiera decirse que esta esperada “bronca” consiguió superar la invisible barrera que frustra siempre las que bien pudieran ser consideradas “peleas imposibles”, entre las cuales destaca la aún añorada disputa entre quien es considerado el número uno, libra por libra, del planeta, el estadounidense Floyd Mayweather Jr. (43-0-0, 26 KO's) y el hombre que en un pasado bien reciente fuera su sombra en el contexto del boxeo rentado, el filipino Manny Pacquiao (54-5-2, 38 KO's).

En ese plano figura también el siempre malogrado encuentro entre Donaire y el mexicano Abner Mares (25-0-1, 13 KO's), otro peleón reclamado a gritos que, al parecer, nunca será una realidad, tras la decisión del azteca de probar fortuna en las 126 libras.

Otro “imposible” es el combate entre los hermanos ucranianos Vladimir (59-3-0, 50 KO's) y Vitali Klitschko (45-2-0, 41 KO's) por la supremacía total de los Pesos Pesados. Para los Klitschko y su progenitora, semejante lucha fraticida es algo “sin sentido”.

Tanto los dos boxeadores, como su señora madre, han dejado bien claro que jamás sucederá, aunque millones de hinchas en todo el planeta ansían saber cuál de los dos colosos de la Ucrania post soviética es en realidad el monarca absoluto entre los mastodontes que superan los 80 kilogramos de peso.

En esto de los duelos esquivos (y en contrapartida muy deseados) sobresale justamente Floyd Mayweather, quien sea por una una otra razones (entrar en detalles haría interminable este comentario) parece que nunca tendrá como rivales al mexicano Saúl “El Canelo” Alvarez (41-0-1, 30 KO's), o a ese gran talento en ascenso que arrasa con todo en las 130 libras, el estadounidense Adrien Broner (26-0-0, 22 KO's), considerado por muchos con el principal candidato a arrebatar la símbólica corona de rey de todos los pesos que ahora ostenta precisamente Mayweather.

Y en el “desierto” de insatisfacciones también tienen un lugar la revancha entre Pacquiao y el afronorteamericano Timothy Bradley (30-0-0, 12 KO's), favorecido con un fallo injusto contra el filipino en el 2012, o la quinta pelea entre Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez (55-6-1, 40 KO's), quien tras su espectacular victoria por nocaut sobre el tagalo en diciembre del pasado año no quiere volver a correr riesgos, para que quede como recuerdo perenne aquel derechazo que fulminó al ídolo de Filipinas.

Son sólo algunos ejemplos. Quizás los más elocuentes en la senda de las insatisfacciones, para quienes desean ver frente a frente a los mejores, al margen de manipulaciones promocionales o ciertos rejuegos financieros inescrupulosos.

Por esa razón, esta pelea de Rigo y Donaire el 13 de abril en Nueva York, constituye un oasis en ese desierto que, a veces, amenaza con tragarse el simbólico verdor de ese imaginario bosque llamado boxeo profesional.

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