Figueroa Arakawa Con la épica batalla que sostuvieron a lo largo de los 12 rounds el mexicano Omar Figueroa y el japonés Nihito Arakawa el sábado 27 de julio en el AT T Center, de San Antonio, Texas, se aviva la controversia sobre cuál es la verdadera esencia del boxeo.

Una emocionante pelea que mantuvo de pie a los fanáticos, porque ambos se dieron con todo sin dar ni pedir tregua y finalizó por veredicto unánime a favor del azteca, aunque quizás la votación fue demasiado amplia de acuerdo con lo sucedido sobre el cuadrilátero.

Durante el enfrentamiento y en las horas posteriores, he leído y escuchado comentarios que aseguran debe ser nominada para discutir como la “Mejor Pelea del Año” por el extraordinario pleito que ofrecieron los dos contendientes.

Un reconocido especialista como Jake Donovan, editor-manager del sitio “BoxingScene. com” y miembro de la Asociación de Redactores de Boxeo de Estados Unidos afirmó que “la ciudad de San Antonio puede presumir ahora de haber acogido posiblemente la Mejor Pelea de 2013”.

Respeto la opinión del colega y de los demás que consideran el enfrentamiento como una “joya” de la temporada, basándose en la abultada cantidad de golpes que se propinaron uno y otro.

El Figueroa-Arakawa satisfizo las exigencias del público, que reclama ver el ring convertido en una grotesca trifulca callejera, en la que abunden la trompadas y sea consecuente con la motivación que los hace comprar las entradas.

Hasta ahí, no tengo la menor duda que existen los ingredientes para ubicar el choque entre el mexicano y el nipón como uno de los más espectaculares de 2013 y por ende con posibilidades de recibir el reconocimiento.

Pero la esencia del boxeo es mucho más que “una riña a puñetazos”. Es el “pegar y evitar se golpeado”, utilizando habilidades indispensables como una buena defensa, rapidez de movimientos (piernas, torsos y brazos), unido por supuesto a una exquisita e indispensable preparación física y técnico-táctica.

¿Exhibieron Figueroa y Arakawa el más elemental dominio de la esquiva, de evadir los golpes del rival? La respuesta es obvia: NO.

Como norma casi exclusiva, anualmente la balanza se inclina por los combates en los que predominan los constantes golpes, el ataque despiadado, abundante sangre … y la fuerza bruta. Sin cerrar los ojos a la preferencia del público, los medios tienen como obligación moral una labor educativa: Resaltar que esta disciplina es un arte en toda la extensión de la palabra y no una simple expresión de trompadas al por mayor.

La megamillonaria industria del boxeo y los que se adhieren a sus presiones desestiman la calidad boxística a la hora de conceder el premio, pero es preciso que nosotros los periodistas destaquemos las virtudes y habilidades exhibidas por los peleadores y que gracias a ellas hayan conquistado un triunfo trascendental en el período.

Aunque he escuchado hasta la saciedad que el cubano Guillermo Rigondeaux tiene un “estilo aburrido” que “no vende”, en términos boxísticos “El Chacal” es un fuera de serie y la magistral demostración ante Nonito Donaire debe ser tomada en cuenta para el mejor pleito de este 2013.

Muy lejos de ser favorito para imponerse, su desempeño desembocó en una convincente e inobjetable victoria sobre el “Flash” Donaire, quien acumulaba 30 victorias consecutivas durante más de 10 años y era (es) considerado entre los mejores libra por libra del mundo. Un resultado de esa dimensión solo puede conseguirse con ¡excelencia!, porque Donaire se presentó en magnífica forma, pero no pudo descifrar el enigmático boxeo del antillano.

Y para los que aseguran que Rigondeaux se dedica a correr encima del cuadrilátero, los remito a ver la pelea en Youtube y que observen como quedó el rostro del tagalo al concluir los 12 asaltos.

¿Merece el Rigondeaux-Donaire ser incluido entre los combates nominados a “Mejor Pelea del Año”? No tengo la menor duda que posee todos los ingredientes, desde el punto de vista boxístico, para estar entre los aspirantes al reconocimiento.

Pero en las circunstancias actuales, el pleito no recibirá ni una propuesta para ser ubicado entre los aspirantes al galardón.

Por ello, el concepto de “Pelea del Año” debía tener varios acápites. Y además de premiar a los púgiles que mas golpes se propinen a lo largo del combate, debía añadirse la “Pelea Más Técnica”, como justo reconocimiento a los que hacen del boxeo un verdadero arte con sus virtudes.

Dejo abierto el tema a la discusión …

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