FloydMayweather12102015 b7f78El retiro del estadounidense Floyd “Money” Mayweather abrió la puerta para que el primer latino desde el mexicoamericano Oscar De la Hoya se posicionara como el “Rey libra por libra” del boxeo profesional, el nicaragüense Román “Chocolatito” González, actual campeón mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Gracias a que se encuentra en la cima de los rankings que publican ESPN y la revista The Ring, hoy Román González goza casi por unanimidad de dicho reconocimiento, el cual lo convierte en el mejor boxeador del planeta más allá de cualquier categoría de peso.

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“Libra por Libra” es un término que históricamente se ha aparejado al boxeador estadounidense “Sugar” Ray Robinson, quien entre los años de 1946 y 1960 dominó este deporte gracias a sus habilidades superlativas, elegancia, inteligencia y poder de nocaut.

1946 fue el año en el que Ray Robinson se convirtió por primera vez en campeón del mundo, cuando se agenció la corona de los welter derrotando a su compatriota Tommy Bell. Pero cinco años atrás ya se le reconocía como el mejor peleador “all-round” (all-around) del boxeo, que significa en su totalidad y no distingue clases de peso.

El 22 de agosto de 1942, un día después del devastador nocaut que Sugar Ray Robinson le propinó en dos rounds al pegador Reuben Shank, el periodista Jack Cuddy de la United Press escribió que “nosotros, personalmente, calificamos a Robinson como un mejor peleador ‘all-round’ que el campeón de peso completo Joe Louis, quien nunca ha tenido que enfrentar la oposición que Robinson ya encontró y prácticamente no tiene ningún juego de piernas.”

Es curioso que con apenas 21 años y 34 peleas profesionales disputadas ya se le colocaba por encima del boxeador más popular de la época, el hombre más fuerte del mundo Joe Louis, quien acumulaba 21 defensas de título mundial.

En uno de sus trabajos para la cadena de televisión HBO, el historiador William Dettloff recordó que “la tradición es que los chicos de la prensa necesitaban una manera de distinguir a Robinson como un mejor boxeador que Joe Louis, un gigante que era claramente el emperador del deporte. Sí, Louis fue el campeón de peso pesado, un icono nacional y figura querida, el rey de los deportes, pero ‘libra por libra’ Robinson era mejor”.

Dentro de las clasificaciones por división de peso de la revista The Ring, en la última semana de diciembre de 1949, su fundador y entonces editor Nat Fletcher colocó por primera vez el texto “es sin duda el mejor peleador ‘libra por libra’ de la actualidad,” enseguida del nombre de Sugar Ray Robinson, a quien clasificó como contendiente número uno al título de peso medio.

Pero “libra por libra” no nació con Ray Robinson, ese es un título que se le adjudica al ex campeón de peso welter el irlandés Jimmy McLarnin y la frase que se usó para describirlo fue la de “’Libra por libra’, McLarinin es el mejor boxeador en el ring hoy en día, tal vez de todos los tiempos”.

El periodista Grantland Rice fue el autor de dicha frase y la acuñó un 21 de agosto de 1931 en el Yankee Stadium de Nueva York, luego de presenciar en vivo la batalla final entre Jimmy McLarnin y el italoamericano Billy Petrolle.

Estos pugilistas ya se habían enfrentado en dos ocasiones, dividiendo victorias. Pero el tercer careo resultó en un concierto de boxeo por parte de Jimmy, quien con movimientos sobre el ring dignos de la más alta escuela y ejecutando su mano izquierda magistralmente, dominó la batalla en forma absoluta. El perdedor terminó la reyerta con hemorragias en nariz y boca, sus pómulos hinchados y sus párpados casi cerrados.

Des Corry en su libro “Fighters Should Be Gentlemen”, en el cual narra la vida del pequeño gigante irlandés, describió el resultado del encuentro en una cita:

“La mayor parte de la elite del boxeo estaba en esta tercera pelea, y estaban en éxtasis. El gran viejo maestro de la técnica de boxeo James J. Corbett fue sorprendido por el arte de Jim. ‘He visto cientos de peleas, pero fuera de mi propia victoria por el campeonato sobre Sullivan, nunca estuve tan emocionado como cuando vi a Jimmy vencer a Petrolle. Nunca vi precisión y contragolpeo más hermoso.’”

Pero Grantland Rice ya había utilizado la frase “libra por libra” para referirse a otros boxeadores. La usaba constantemente para resaltar la carrera del campeón mundial en tres diferentes clases de peso el inglés Bob Fitzsimmons. Y a su vez otros periodistas la empleaban para distinguir a pugilistas como Benny Leonard y Harry Geb.

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Antes del tan anunciado segundo y último retiro de Floyd Mayweather Jr., se manejaban como candidatos para ser el siguiente poseedor de la corona al “Chocolatito” González, al kazajo Gennady “GGG” Golovkin y al estadounidense Andre “S.O.G.” Ward. Los representantes de los medios especializados más influyentes eligieron a González.

No me gusta la elección del púgil nicaragüense como el nuevo “Rey libra por libra”. Ello no quiere decir que no considere que es un excelente peleador, más bien creo sus condiciones son de las más sobresalientes de la actualidad, pero por méritos el ucraniano Wladimir “Dr. Martillo de Acero” Klitschko es el heredero natural.

Históricamente los miembros de la prensa deportiva le han negado la designación “libra por libra” a boxeadores que militan en la categoría de peso completo y las justificaciones son muchas, comenzando por que son más lentos y torpes que los de divisiones más pequeñas.

“Pesos pesados han sido a menudo sobrevalorados. Por cada Jack Dempsey, Muhammad Ali o Joe Louis, ha habido decenas que son demasiado lentos, que lucen fuera de forma, hombres grandes que sólo llaman la atención por su circunferencia,” explicaba John Stravinsky en un artículo publicado en 1989 en el New York Times, e iba más lejos al señalar que:

“Sólo recientemente, justo antes de la llegada de Mike Tyson, toda la parte superior de la división estuvo representada por un puñado de fofos y osos bailarines y hoy el panorama de los competidores de Tyson es tan aburrido que George Foreman, el ex campeón que protagoniza una remontada a los 40 años de edad y con 250 libras-plus, parece acercarse a una oportunidad por el título”.

Heavyweights como Jack Dempsey, Muhammad Ali, Mike Tyson, James Toney y Roy Jones Jr. (por una sola pelea), poseían tanta velocidad como el más rápido de su época y técnicamente no le pedían nada al más habilidoso. De hecho Roy Jones retomó la cima del ranking “libra por libra” en el año 2003, cuando se coronó campeón mundial de peso completo ante John Ruiz.

Y en relación al ranking “libra por libra”, éste hizo su debut en el año de 1989 en las páginas de The Ring, con Mike Tyson en el puesto número uno, seguido por Julio Cesar Chávez y Pernell Whitaker. Y las clasificaciones se popularizaron tanto que muy pronto diarios como el New York Times y revistas como Boxing Illustrated confeccionaron los suyos.

El de mayor arraigo sigue siendo el de la revista The Ring, el cual se actualiza semanalmente. Y aunque los encargados de preparar los rankings forman parte de la élite del periodismo de boxeo, en ocasiones tienen posturas totalmente sesgadas.

La forma en la que Román González llegó a la primera posición dista mucho de la justicia y el sentido común. Y lo peor es que quienes forman parte de la Junta Editorial y el Panel de Clasificaciones de la revista se escudaron en la subjetividad durante los meses en los que “Chocolatito” fue escalando peldaños hasta colocarse en la cima de la colina.

El nicaragüense es tres veces campeón mundial en diferentes clases de peso, pero jamás ha dominado una división en forma absoluta, como sí lo ha hecho Wladimir Klitschko.

Sus pergaminos se limitan, además de los tres cinturones, a ocho rivales que llegaron a ser campeones del mundo, Edgar Sosa, Akira Yaegashi, Francisco Rodríguez, Juan Estrada, Ramón García, Katzunari Takayama, Yukata Niida y Manuel Vargas, éste último en forma interina.

Las victorias más importantes las obtuvo ante Yaegashi y Niida. A los mexicanos Estrada y Rodríguez los venció fuera de su mejor peso y en un momento en el que sus carreras todavía no despegaban.

Klitschko venció a diez boxeadores que llegaron a ser campeones del mundo y en su segundo periodo como monarca ha unificado tres fajas y dominado cabalmente a ex campeones como Alexander Povetkin y David Haye, quienes atravesaban por un gran momento y significan mejores victorias que las de “Chocolatito”.

En los últimos dos años derrotó a los peleadores mejor acreditados en las cuatro organizaciones que sancionan el boxeo. Povetkin era campeón regular de la AMB y contendiente obligatorio; Alex Lapai se ganó el primer puesto en la OMB en pleito eliminatorio; Kurat Pulev era el mandatorio de la FIB; y cuando se oficializó su compromiso con Klitschko en noviembre de 2014, el estadounidense Bryan Jennings estaba en el segundo escalafón del ranking del CMB, detrás de Deontay Wilder, quien se preparaba para retar al campeón Bermane Stiverne.

El día de mañana en una segunda entrega abordaré algunos puntos que considero fundamentales para valorar con mayor justicia la mítica figura del “Rey libra por libra”.

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