Jason Sosa, con Javier Fortuna -Beijing.- Jason Sosa (18-1-4, 14 KOs) sabe perfectamente lo que supone afrontar un combate con el cartelito de virtual perdedor colgándole del cuello. Y este viernes, en el Gimnasio de la Capital, en Beijing, el púgil oriundo de la ciudad estadounidense de Camden tendrá otra oportunidad de silenciar a los escépticos que menosprecian su talento y recursos técnicos como boxeador profesional.

En el cuadrilátero de la urbe china se medirá al invicto dominicano Javier “El Abejón” Fortuna (29-0-1, 21 KOs), que saldrá a revalidar su condición de campeón regular, avalada por la Asociación Mundial (AMB), en la división superpluma (130 libras). Fortuna, en su segunda defensa de un título de menor valía, en comparación con el de supercampeón de la AMB que ostenta el panameño Jezreel “El Invisible” Corrales, partirá como claro favorito en las apuestas.

Pero Jason Sosa viene justamente de protagonizar una hombrada y ganarse el respeto de muchos aficionados con su presentación del pasado diciembre, frente al temido jamaicano Nicholas “El Hombre Hacha” Walters.

Es cierto que no mereció el empate mayoritario por el que votaron los jueces (dos boletas de 95-95 y una con un absurdo 96-94 para Jason), un resultado escandaloso que despojó del triunfo al caribeño, pero el haber terminado en pie, intercambiando golpes sin amilanarse con un boxeador que noqueó al filipino Nonito Donaire y al armenio Vic Darchinyan, tiene que ser calificado con una nota de sobresaliente.

Con aquella trifulca despidiendo el pasado calendario en la neoyorquina Verona, Jason probó que lo que le falta en habilidades boxísticas le sobra en bravura y en la resistencia granítica de su mandíbula. Y ese poder de asimilación a los impactos de un rival con dinamita en los puños le hará mucha falta en su inminente cita con el zurdo Fortuna, pues su nuevo contrincante, igualmente originario del Caribe, tiene poder para anestesiar con ambas manos.

“Este es el sueño de todo boxeador, pelear por un título mundial”, afirmó Sosa antes de partir de Estados Unidos con destino al gigante asiático. “Este combate significa todo para mí, una oportunidad única en la vida. Entonces, debo ir allí preparado mentalmente para todo: con un plan B, un plan C y un plan D. He decidido hacer este viaje hasta China –16 horas de vuelo– para capturar el título de la AMB (superpluma) y traerlo de vuelta a casa.”

Su sorpresiva designación como retador de Fortuna, a pesar de ocupar el octavo escaño del ránking de la AMB, se debe en gran medida al hecho de que esta asociación, con sede en Panamá, inicialmente había dado el visto bueno al emparejamiento entre el dominicano y su otrora supercampeón, el japonés Takashi Uchiyama, pero luego accedió al cambio de planes del nipón.

Con la venia de la AMB, Uchiyama se midió en sus feudos al entonces campeón interino, el referido panameño Jezreel Corrales, con un resultado fatal para el asiático el pasado 27 de abril (suena a trabalenguas, pero así es la historia con la AMB, la más antigua de los cuatro organismos reconocidos por el Salón Internacional de la Fama del Boxeo).

Corrales sacudió Tokio con su contundente nocaut en dos asaltos a expensas de Uchiyama y se apropió del cetro más relevante que concede esta entidad boxística en las 130 libras. De prevalecer la lógica y, sobre todo, de hacer honor a su promesa de reducir paulatinamente su excesivo número de campeones, la AMB deberá presionar para que el ganador del Fortuna-Sosa rivalice a finales de este año con El Invisible Corrales y quede un solo soberano por esta organización.

El Abejón Fortuna, nacido en La Romana hace 26 años (dos menos que el retador), tiene como única mancha en su expediente como atleta asalariado el empate dividido que le arrancó el cubano Luis Franco, en agosto de 2013. Después de aquel desliz, el zurdo dominicano ha hilvanado 7 victorias consecutivas, 5 de ellas por la vía del cloroformo.

Un vaticinio que se ajuste al rendimiento de ambos hasta la fecha debe inclinarse por el de las Antillas, incluso con un éxito antes de que suene la campana que decrete el final del duodécimo round. Pero descartar por completo las opciones de triunfo de Sosa sería una predicción irrespetuosa teniendo constancia de su estilo aguerrido y sobrado coraje cada vez que escala el ring.

La apuesta más segura es que será una trifulca memorable para el público, mayoritariamente chino, que abarrote la instalación capitalina.

No en balde la AMB ha elegido esta como la pelea estelar de un cartel (en el que el ídolo local Xiao Junqiu también busca un título mundial, el vacante AMB del peso supergallo) que se celebrará en el marco de una importante reunión de su cúpula en Beijing, del 21 al 25 de junio, con la que su presidente Gilberto Jesús Mendoza y compañía pretenden seguir estrechando sus vínculos con el lucrativo mercado que representa la nación más poblada del planeta.

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