Sosa noquea a Fortuna  -Beijing.- Si usted ronda las 130 libras de peso, es un aficionado al boxeo profesional y tiene aspiraciones de convertirse en campeón de la Asociación Mundial (AMB) en la categoría superpluma, 2016 es el año indicado para retar a uno de los actuales monarcas y el escenario, Asia. Las probabilidades de que concrete un resultado electrizante nunca fueron mayores siguiendo esta fórmula.

Menos de dos meses después de que el panameño Jezreel “El Invisible” Corrales (20-1, 8 KOs) paralizara Tokio con su triunfo por nocaut en dos rounds a expensas del invicto y favorito de todos los expertos y aficionados, el japonés Takashi Uchiyama (24-1-1, 20 KOs), supercampeón de la AMB, Beijing acaba de ser escenario de otro desenlace insospechado para muchos en la misma división y por una faja de la misma organización boxística.

En el Gimnasio de la Capital, el estadounidense de raíces puertorriqueñas Jason Sosa también hizo añicos los vaticinios y la etiqueta de imbatido del dominicano Javier “El Abejón” Fortuna, y de paso le arrebató su cinturón de campeón regular avalado por la AMB. Como le ocurriera a Miura el pasado 27 de abril en el ensogado tokiota, no hubo necesidad de acudir a la votación de los jueces para certificar la asunción del nuevo rey.

Sosa tenía tantas apuestas en su contra que podía haber competido con Corrales, y hasta con el mismísimo James “Buster” Douglas antes de que este último rivalizara con su presunto victimario “Iron” Mike Tyson en 1990, coincidentemente en otra sede asiática, la capital nipona. Pero el retador, oriundo de Camden, en Nueva Jersey, se burló de todos los pronósticos y del hálito de invencibilidad que acompañaba al caribeño, y protagonizó una espectacular remontada.

El pleito se mantuvo por los cauces que anunciaban los entendidos del deporte de los puños hasta las postrimerías. El zurdo Fortuna, el más talentoso de este par de superplumas que se enfrentaba en Beijing, dominó los primeros dos tercios de combate, haciendo mella con todo su arsenal, particularmente su izquierda, en la anatomía del aguerrido aspirante a su título.

Precisamente con un potente zurdazo en un contraataque, en el quinto asalto, El Abejón puso en la lona a un Sosa que derrochaba coraje buscando intercambiar golpes todo el tiempo (y por esta disposición puede haber merecido anotarse algún que otro round), aunque lucía como un púgil unidimensional, sin recursos para revertir la situación frente a un campeón mucho más versátil en su ataque.

Pero en el último tercio de la trifulca, o lo que alcanzó a pelearse de ese tramo decisivo, el descendiente de boricuas dejó boquiabierto a medio planeta con una reacción épica. Un derechazo sólido al rosto de Javier Fortuna, en la décima ronda, dio inicio a su debacle cuando, tal vez en un exceso de confianza por lo acontecido hasta ese instante, el campeón pagó caro el haber descuidado su defensa.

El de La Romana se desplomó, visiblemente aturdido por el impacto, y en un intento desesperado por robarle segundos al reloj para recuperarse dejó caer el protector bucal (otra coincidencia con Tyson y su naufragio de 1990 en Tokio). El tercer hombre en el ring, el californiano Raúl Caíz Jr., lo penalizó con un punto, pero el objetivo, aunque en las boletas se registró un 10-7 en su contra, se cumplió en cierta medida cuando sonó la campana salvadora.

En el undécimo round, Sosa olió la sangre y se abalanzó sobre su oponente con toda su artillería pesada. Con un gancho de derecha que al aterrizar se escuchó en toda la instalación, uno de izquierda igual de aparatoso y otro par con ambas manos cuando ya el dominicano iba en caída junto a su esquina, el retador puso punto final a la victoria más enfática de su carrera en el pugilismo profesional.

Mientras Caíz contaba hasta diez, se percató de las malas condiciones en que se hallaba Fortuna, quien se incorporó a duras penas, más en un gesto inconsciente de bravura que por un deseo racional de querer continuar las hostilidades. El árbitro tomó la decisión acertada y detuvo la reyerta. El monarca destronado protestó levemente, aunque sus piernas lo delataban y todavía seguía tambaleándose.

En el momento que se decretó el nocaut técnico (TKO-11), los tres encargados de impartir justicia junto al encordado, el panameño Gustavo Padilla (96-91), el neozelandés Francisco Martínez (95-92) y el sudafricano Stanley Christodoulou (94-93), tenían todos al nacido en la isla del Caribe delante en sus papeletas.

República Dominicana se queda así sin su único campeón mundial en el presente, pero El Abejón Fortuna (29-1-1, 21 KOs), con solo 26 años (2 menos que Jason), tiene tiempo de sobra para retornar a planos estelares en un futuro cercano e incluso buscar la revancha ante su verdugo en China. Jason Sosa (19-1-4, 15 KOs) es el nuevo soberano (regular) de la AMB en la división superpluma.

Una pelea suya con el supercampeón Jezreel “El Invisible” Corrales, a finales de este calendario, que unifique de una vez los cinturones que reparte esta polémica entidad boxística en las 130 libras, sería el paso inmediato que sugiere toda lógica. Veremos entonces si Gilberto Mendoza y compañía no se aparecen con la gentileza de regalar a ambos púgiles una defensa opcional y posponen para quién sabe cuándo este duelo.

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