Joshua se encamina a convertirse en el púgil mejor pagado del mundo -Con el retiro presuntamente definitivo del estadounidense Floyd “Money” Mayweather Jr. y del filipino Manny “Pac-Man” Pacquiao, los dos mejores púgiles de su generación, la distinción de boxeador más taquillero, atendiendo a las ventas de las peleas por el sistema de pago por evento (Pay-per-view), ha recaído en el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez.

Según el escalafón más reciente publicado por la revista Forbes, en el que figuran los 100 deportistas mejor remunerados en un año fiscal, Money Mayweather cerró los doce meses en los que decidió colgar los guantes con ingresos que rondaron los 44 millones de dólares (#16 del ranking) y Pac-Man Pacquiao se despidió con 24 millones (#63), mientras Canelo Álvarez fue el otro boxeador que clasificó en el centenar de súper acaudalados con sus 21,5 millones (#92).

El azteca, niño mimado del Oscar de la Hoya y su Golden Boy Promotions, debe continuar como la vedette de las marquesinas en los Pay-per-view de HBO, en caso de no concretarse el retorno a los cuadriláteros de Mayweather o Pacquiao. Pero el liderato que también ha asumido como el pugilista más retribuido, gracias a sus salarios por trifulca y sus contratos promocionales con la marca de cerveza Tecate y con las de artículos deportivos Under Armour y Everlast, no debe durarle mucho tiempo.

Muy próximo a superar las bolsas del oriundo de Guadalajara por cada velada de trabajo dentro del ring, y con una contribución más generosa por concepto de patrocinios, está el inglés Anthony Joshua. El británico, medallista de oro de los superpesados (+ 91 kg) en los Juegos Olímpicos que acogió su país en 2012, en Londres, se ha convertido en un imán de grandes patrocinadores aupado por su carisma y la potencia demoledora de sus puños.

Joshua personifica la antítesis perfecta que persiguen las grandes marcas en un boxeador: un tipo afable y sonriente fuera de los encordados, con un estilo de vida políticamente correcto, siempre presto a firmar autógrafos e intercambiar estrechones de manos con sus fans; y, paralelamente, un verdadero aniquilador de mastodontes una vez que suena la campana y comienza a castigar inmisericorde a su rival de turno con ganchos y rectos desde todos los ángulos.

La espectacularidad de cada una de sus victorias, que se resumen en 17 nocauts en igual número de presentaciones en los ensogados como profesional, y el haberse proclamado tempranamente campeón mundial de la Federación Internacional (FIB) ante una hinchada inglesa que lo idolatra e invariablemente abarrota la O2 Arena para verlo en acción, han catapultado su nombre al estrellato.

Más de 20 000 aficionados se dieron cita el pasado sábado en ese coliseo londinense para ser testigos de su primera defensa del título de la FIB frente al gigantón estadounidense Dominic Breazeale, un retador que desafió los vaticinios al mantenerse en pie recibiendo una soberana paliza hasta el séptimo round. Fue tan solo la segunda vez en la incipiente carrera de Anthony que un rival lo hacía sudar más allá del tercer asalto.

A partir de diciembre de 2015, con el combate en el que despachó a su compatriota Dillian Whyte (precisamente el otro oponente que aguantó hasta la séptima fracción) y se vengó de una derrota de su época de amateur, el accionar de Joshua ha sido televisado en la variante Pay-per-view, con índices de teleaudiencia cada vez más altos a medida que crece la curiosidad por comprobar si el fornido británico es un producto preconcebido por el mercado o realmente tiene madera de extraclase.

Más de 400 000 mil hogares compraron la señal de su reyerta con Whyte y poco más de 500 000 su demolición de otro norteamericano, Charles Martin, a quien arrebató el cinturón pesado (+ 200 libras) que concede la FIB a inicios de abril. Tales cifras colocarían las ganancias del Pay-per-view en más de 11 millones de dólares por noche (la señal se vende a £16,95, unos $27) y a estas se suman los ingresos por las entradas a la O2 Arena para cada pelea, que sobrepasan los 4 millones de dólares (£3 000 000).

El porcentaje que Joshua recibe de estas bolsas, más los casi 6 millones 700 000 dólares (£5 000 000) que tenía garantizados antes de vapulear a Martin y una cifra ligeramente superior (£5 500 000 = $7 362 400) por repetirle la dosis a Breazeale en el cartel sabatino (que debe haber llegado a más de 500 000 hogares), lo han llevado a amasar más de 8 millones de dólares por cada uno de estos dos combates (por el de Whyte se embolsó unos $ 4 millones). Y recordemos, estamos hablando de un púgil de solo 26 años, que en fecha tan cercana como el 5 de octubre de 2013 debutó en el profesionalismo.

Si Canelo (25 años) es el vellocino de oro de Óscar de La Hoya y su compañía promotora, otro tanto se podría decir de lo que representa Joshua para Eddie Hearn y Matchroom Promotions, una empresa que impulsa las carreras de lo más exclusivo de la armada inglesa (Lee Selby, Kell Brook, Anthony Crolla, Jamie McDonnell, Scott Quigg, James DeGale, Tony Bellew y Chris Eubank Jr., por solo citar a los más conocidos).

Después de una posible trifulca para despedir el actual almanaque 2016, prevista para noviembre (con el talentoso neozelandés Joseph Parker en la mirilla), Hearn ya piensa en nuevos escenarios para su protegido, como Las Vegas o Nueva York. Una refriega de Joshua en cualquiera de estas ciudades estadounidenses, con el respaldo de Showtime, reportaría dividendos todavía más exorbitantes a su cuenta bancaria.

A este panorama en perspectiva hay que agregar su creciente portafolio de patrocinadores, que ya incluye la marca de bebidas para deportistas Lucozade, la casa de apuestas William Hill, la división de Apple de productos de audio Beats Electronics, la de suplementos para atletas EQ Nutrition y la de ropa deportiva Under Armour. Conclusión, decir que el futuro monetario de Anthony Joshua se vislumbra esplendoroso –sobre todo de seguir noqueando contrarios– es quedarse corto.

Canelo Álvarez es momentáneamente el púgil mejor pagado del planeta, pero no es muy arriesgado pronosticar que, aun cuando Floyd y Manny continúen disfrutando de su plácido retiro, el fajador mexicano será desbancado de esta posición más temprano que tarde por el noqueador británico, a no ser que De La Hoya se entusiasme y comience a agregar ceros en los cheques que le emite.

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