Bob Arum agrega otro récord a su legado -Con sus luces y sus sombras, la carrera de Robert “Bob” Arum como promotor de boxeo profesional, un periplo que comenzó hace más de medio siglo, ha dejado su impronta en el deporte de los puños. Polémico en incontables oportunidades, demasiado cruel con sus comentarios en otras, el octogenario abogado estadounidense se ha mantenido hasta el presente como una de las figuras más influyentes y respetadas del gremio.

Este sábado, Bob estará promoviendo nada menos que su cartel boxístico número 2000, una cifra que habla por sí sola de su longevidad en la profesión y lo mucho que ha hecho por el pugilismo y varias de sus grandes estrellas. Como coincidencia feliz, el show estelar correrá a cargo de un par de peleadores de los que la afición y los medios especializados esperan mucho cuando finalmente rivalicen en un ring de Las Vegas.

El ucraniano Vasyl Lomachenko (6-1, 4 KOs) defenderá su cinturón mundial superpluma frente al jamaicano Nicholas Walters (26-0-1, 21 KOs), en el fastuoso hotel casino The Cosmopolitan. Un premio a la perseverancia de Arum el poder verlos medirse, después de que el fundador de Top Ran Promotions agotara todos sus recursos persuasivos con tal de convencer a Walters de aceptar el choque con el bicampeón olímpico.

Pero el marcar un hito en la historia del pugilismo con su función 2000 no ha supuesto para Bob un motivo especial de festejo. Todo lo contrario, mientras su equipo de trabajo, comenzando por su fiel lugarteniente Bruce Trampler, se ha tomado la marca como un hecho extraordinario, el protagonista principal lo ha asumido con inusual humildad.

“La verdad es que no tuve ninguna reacción de sorpresa (cuando Trampler le comentó del asunto)”, confesó Arum en las páginas digitales de ESPN. “Para mí, 1999 significa lo mismo que 2000. Solo celebraré esta promoción si el combate entre Lomachenko y Walters se convierte en una gran pelea como yo espero que ocurra. Si no es así, ¿qué motivos habría para celebrar?”

Arum, oriundo de Nueva York, inició el 29 de marzo de 1966 una legendaria carrera que lo ha llevado a merecer el honor de integrar el selecto grupo de miembros del Salón Internacional de la Fama del Boxeo, ubicado en la neoyorquina villa de Canastota.

Una carambola improbable de sucesos, en la que jugaron su rol el pelotero Willie Mays y el jugador de fútbol americano Jim Brown terminó con el entonces abogado de una firma en Manhattan (exfuncionario de la fiscalía general de Estados Unidos) promoviendo el combate entre el gran Mohamed Ali y el canadiense George Chuvalo, en el Maple Leafs Garden de Toronto. (Lea la historia completa aquí: Mays, Brown y Ali: el trío que convirtió a Arum en promotor de boxeo)

Mucho ha llovido desde entonces, pero fue aquel sin duda un arranque de lujo, con el casi mítico Ali como su primer cliente. “Cuando yo promoví mi primera pelea, mis empleados encargados de la contabilidad usaban números romanos”, bromeó Bob recordando su estreno en el oficio de promotor. “Ha sido una verdadera aventura.”

“No sabía nada de boxeo. Realmente no conocía sobre otra división que no fuera la de los pesados (más de 200 libras). Solo sabía que existían los pesados. Entonces comenzaron a contactarme para que promoviera a boxeadores de otras categorías y, créanme, pasaron fácilmente cuatro o cinco años de mi debut con Ali antes de que esto ocurriese.”

No fueron aspirantes del montón los que solicitaron sus servicios. Vinculados a Bob contractualmente han estado nombres de la talla de Carlos Monzón, Roberto Durán, Emile Griffith, Alexis Argüello, Larry Holmes, Mike Tyson, Sugar Ray Leonard, Marvin Hagler, Thomas Hearns, Julio César Chávez, Oscar de la Hoya, James Toney, George Foreman, Erik Morales, Floyd Mayweather Jr., Manny Pacquiao, Juan Manuel Márquez, Miguel Cotto y la lista de astros no termina ahí…

Obligado a elegir a sus cinco mejores clientes entre esa extensa relación de luminarias, Arum ubica a Ali como primero del ránking, por tener una personalidad que trascendió las fronteras del boxeo y de su época; y a Pacquiao segundo, “por haber ido de prácticamente nada a cautivar a toda una nación. Hagler, Foreman y Mayweather completan su Top-5.

A punto de cumplir 85 años, el venidero 8 de diciembre, nada hace indicar que el presidente ejecutivo de Top Rank Promotions piensa colgar los guantes en un futuro inmediato y sentarse en las comodidades de su hogar a contemplar los toros desde la barrera.

Su obsesión, como hace cinco décadas en sus tiempos mozos, sigue siendo convertirse en el artífice entre bambalinas de clásicos del pugilismo al estilo de los emparejamientos Leonard-Hagler, Hagler-Hearns, De la Hoya-Trinidad, Ali-Frazier II e incluso, aunque quedase muy por debajo de las expectativas desde el punto de vista deportivo, el Mayweather-Pacquiao, por el significado de esa rivalidad después de múltiples intentos fallidos de concretar el duelo.

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