Canelo Alvarez ganó inobjetablemente a un Chávez Jr. timorato -El mexicano Saúl Alvarez ganó convincentemente a su coterráneo Julio César Chávez Jr., en un duelo decepcionante para el público que esperaba una contienda épica, inolvidable y definiría al mejor peleador de la nación azteca, pero que por momentos resultó monótona y aburrida.

El 6 de mayo en la T-Mobile Arena, de Las Vegas, “Canelo” Alvarez cumplió al dedillo su libreto, en tanto El Junior Chávez sirvió de sparring, sin convertirse en un claro peligro a lo largo de los 12 asaltos, por su desenvolvimiento tímido, indeciso y carente de agresividad, que nunca puso en riesgo a su rival. Su promesa de ofrecer una guerra resultó solo eso: una promesa incumplida.

Con votaciones idénticas de 120-108, los tres jueces ratificaron lo que el público pudo ver sin margen de dudas: Canelo ganó los 12 asaltos. E igualmente la valoración de los oficiales es consecuencia de los golpes lanzados por uno y otro.

Según CompuBox, la compañía que ofrece las estadísticas de las peleas, el pecoso lanzó el doble de los golpes (604-302), lo aventajó en más del triple en los que llegaron a la anatomía (228-71) e igualmente en más del doble en los de poder (145-56).

Exhibiendo excelente preparación física, un plan de ataque bien definido y desembarcando con efectividad sus puños, Canelo (49-1-1, 34 KOs) obtuvo la séptima victoria consecutiva, tras el fracaso mayoritario ante el retirado Floyd Mayweather Jr. en septiembre de 2013.

Ya en los asaltos finales, el público comenzó a abuchear lo que ocurría sobre el encordado y fue más sarcástico con gritos de “beso, beso” como si asistiera a una boda en lugar de una reyerta en la que deben predominar los golpes.

“La rivalidad que existía entre él y yo fue motivación para mí”, expresó Canelo. “Demostré que no solo se noquear. Sé boxear, sé contragolpear, hago todo para ganar. Y pensé que Chávez vendría a intercambiar mucho, pero no lo hizo, porque él retrocedía”.

Por supuesto, Canelo no es culpable del lógico malestar e indignación de los fanáticos, porque hizo lo que le correspondía para obtener la victoria, en tanto Chávez Carrasco (50-3-1, 32 KOs) quedó a deber, ya fuera por desgaste para cumplir con la báscula en 164,5 libras, por un plan mal concebido o hasta por desidia o temor a caer por la vía rápida.

Concluido el desafío, que puso de manifiesto el gran momento de Canelo, ofreció la noticia que todos los amantes del boxeo esperan: el pleito frente a Golovkin para el 16 de septiembre, en la propia ciudad de Las Vegas.

“Golovkin, tú eres el próximo, mi amigo”, expresó Canelo cuando le preguntaron que era lo inmediato. Y añadió: “Nunca le he tenido miedo a nadie desde que empecé a boxear a los 15 años. Cuando nací, ya habían repartido el miedo”.

Acto seguido Golovkin, quien se encontraba en el público, escaló hacia el cuadrilátero y felicitó al peleador azteca y confirmó el trascendental pleito.

“Felicito a Canelo por su triunfo y me siento muy emocionado por saber que nos enfrentaremos en septiembre”, expresó “GGG” Golovkin, monarca de las 160 libras. “Canelo lució muy bien esta noche y sin dudas será el mayor reto de mi carrera. Le deseo buena suerte en nuestro combate de septiembre.

Nacido hace 35 años, en Karaganda, Kazajstán y radicado en Los Angeles, Golovkin derrotó unánime al estadounidense Daniel “El Hombre del Milagro” Jacobs, el 18 de marzo último, en el Madison Square Garden, de Nueva York. Antes de ese triunfo, acumulaba 23 nocauts consecutivos. Posee los títulos de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), del Consejo Mundial (CMB) y de la Federación Internacional (FIB), así como el menos reconocido de la Organización Internacional (OIB), todos en la división mediana.

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