Rueda, Gómez, y un fin de semana de pesadilla en el boxeo argentino -El análisis previo indicaba que el fin de semana pasado tendría un nivel de acción boxística más que aceptable para el pugilismo argentino, y más teniendo en cuenta la competencia que proponía el enorme combate entre Saúl “Canelo” Álvarez y Julio César Chávez Jr. en Las Vegas en la noche del 6 de mayo.

Pero la realidad siempre supera a la ficción, y el guión de los desastres que se cernían sobre el boxeo argentino superó cualquier expectativa.

En dos combates diferentes, a miles de kilómetros de distancia, el boxeo argentino se las arregló para sumar una página de bochorno y zozobra a su historia reciente de altibajos de todo tipo, aún cuando en las condiciones ideales las dos peleas en cuestión podrían haber traído resultados interesantes para sus protagonistas y para sus fanáticos.

En lugar de eso se sucedieron enredos y situaciones reñidas con el sentido común más básico, y las consecuencias de estas situaciones pueden llegar a tener consecuencias muy duras para sus participantes.

Matías Rueda vs. Diego Santillán: la balanza dejó dudas y puso a un rival en fuga

A menudo me he referido a la balanza como “el réferi mudo del round cero” de cualquier pelea. Y es que la opinión de la báscula a veces determina el tono de la pelea que vendrá, especialmente cuando se produce alguna discrepancia entre el peso pactado de antemano y el peso real de los boxeadores a la hora de la verdad.

En este caso, la falta de claridad en el proceso del pesaje terminó atentando contra el combate mismo, que finalmente no pudo realizarse cuando Diego Santillán, uno de los rivales, se fue de la ciudad de Olavarría, en la cual debía llevarse a cabo el pleito pactado ante Matías Rueda, en medio de la noche y sin explicación oficial alguna en el momento.

De hecho, Santillán (23-1, 15 KO) dejó atrás hasta su licencia, en manos del supervisor Edgardo Codutti de la Federación Argentina de Box a quien le adjudican los errores en el pesaje que llevaron a la suspensión de la pelea. En ese pesaje, Rueda (27-1, 24 KO), ex retador mundialista, no habría cumplido con el peso reglamentario al pasarse por al menos dos kilogramos del peso pactado.

Rueda, Gómez, y un fin de semana de pesadilla en el boxeo argentino

MatíasRueda y DiegoSantillán pesaje

La poca claridad del momento, los número leídos a las apuradas y con incongruencias entre ellos, y hasta una denuncia del manejador de Santillán diciendo que los promotores de la velada (Mario Margossian, de Argentina Boxing Promotions) le ofrecieron dinero para no hacer el pesaje del todo, conspiraron para que Santillán tome la decisión de regresar a su Salta natal en medio de la noche y sin dar aviso a nadie, frustrando un choque que se anticipaba como muy parejo entre dos boxeadores que todavía tienen mucho para dar. El pleito estaba pactado por el intrascendente título latino pluma de la OMB.

La cancelación causó que todas las peleas previas fueran incrementadas en dos rounds promedio por pelea, y en ellas se dieron los siguientes resultados: el local Ignacio Palahy (5-1, 5 KO) noqueó a Sebastián Salvatore (1-1) en el quinto asalto de un choque en peso mediano, Damián García (4-2, 2 KO) noqueó a Gonzalo Andreasen ( 2-3, 1 KO) en el cuarto round, y Luis Mato (4-5-5) doblegó a David “El Chaqueño” Paz (4-3-1), por puntos, en fallo unánime, tras seis capítulos, por fallos de 58-54, 58-55, y 57½-55.

Gonzalo Andreasen y Damian Garcia

También, en la división supergallo, la púgil local Makarena Gallastegui (3-1) derrotó a la rosarina Elizabeth Sánchez (0-2), por puntos, en decisión unánime.

Pánico y locura en Finlandia: Gómez perdió con Wahlstrom, pero su lucha recién comienza

Si el combate de entre Rueda y Santillán se cayó a último momento, el combate pactado para el sábado en Turku, Finlandia, entre la campeona local superpluma del CMB Eva Wahlstrom y la argentina Mayra Gómez venía a los tropezones desde hacía tiempo.

En principio, fue la haitiana-estadounidense Melissa “Little Tyson” St. Vil la boxeadora elegida para desafiar a Wahlstrom, pero esa posibilidad desapareció cuando la misma St. Vil declaró que nadie le había avisado y mucho menos enviado un contrato para enfrentar a la finlandesa en su tierra. Luego de ese momento de absurdo y confusión, en el cual Wahlstrom llegó a decir que St. Vil le tenía miedo cuando ni siquiera había un contrato firmado ni una oferta concreta para armar el combate, se presentó la posibilidad de que Gómez (18-6, 4KO) viajara con poco tiempo de aviso para agenciarse la chance mundialista.

Hacia Finlandia viajó Gómez, pero sin el debido permiso para pelear internacionalmente otorgado por la Federación Argentina de Box (FAB), quien había suspendido a Gómez por tres meses por combatir bajo las reglas de la controvertida WPC, un cruce entre ente regulador argentino y organismo rector otorgador de campeonatos mundiales que ha tenido múltiples denuncias por hacer peleas con púgiles usando licencias de boxeadores fallecidos, inventar peleas que no existieron para mejorar los registros de sus boxeadores, y una larga lista de cuestionamientos.

Gómez viajó acompañada por el “negociador” (no se pudo recabar ningún otro título, vínculo o lazo oficial entre este señor y la boxeadora) Marcelo Di Croce, ex boxeador y campeón sudamericano welter en el siglo pasado, quien al saber que Gómez estaba suspendida y que según el acuerdo entre FAB y CMB se vería imposibilitada de combatir, habría falsificado un pedido de cancelación de la suspensión de Gómez ante la FAB.

Cuando el organismo de control finlandés y el CMB se enteraron de la suspensión, el organismo con sede en México tomó el inusual paso de enviar una carta a la FAB firmada por su presidente Mauricio Sulaimán con el fin de evitar mayores daños a promotores y boxeadores involucrados, y solicitando la revocación de la “suspensión administrativa” de Gómez, lo cual se logró.

El combate se realizó y el triunfo fue para Wahlstrom por fallo unánime en diez asaltos. Pero ese fue solo el comienzo del calvario de Gómez, quien al reclamar los 8000 euros de su contrato a Di Croce se encontró con que el manejador, íntimamente ligado a la WPC para la cual Gómez ya había combatido en abril pasado, pretendía darle solamente 5000 dólares y reclamar el resto del dinero como parte de su pago.

Gómez tuvo la brillante previsión de grabar en audio su encuentro con Di Croce ocultando su celular en sus ropas, y en esa grabación se oye a Di Croce insultando a Gómez con términos violentos, poniendo en duda su conocimiento de los “negocios” del boxeo, y en última instancia empujándola y golpeándola en la boca para sacarla de su habitación.

Luego de un viaje de dos días vía Estambul y Sao Paulo, la delegación (completada por la entrenadora Eliana Gamboa) regresó a Buenos Aires donde inmediatamente Gómez radicó una demanda por violencia de género contra Di Croce.

“Nosotras estamos luchando contra la violencia de género. Además de una estafa es una agresión, es violencia de género”, afirmó Gómez en una conferencia de prensa junto a su abogada Miriam Peral de Trotzki, quien agregó que “es todo reprochable, pero el episodio de violencia lo hace más reprochable todavía”.

Gómez afirma que tuvo el apoyo del suizo Peter Stucki, fiscal de la velada para el CMB y traductor durante la disputa posterior ante las autoridades finlandesas, y de Pekka Maki, el promotor de la velada, quienes intercedieron para que Gómez reciba los 5000 dólares inicialmente prometidos, pero del mismo modo reiteró que hay una demanda por fraude por el monto restante, que puede llegar a tocar tanto a Di Croce como a la WPC, el CMB, la comisión finlandesa y la FAB, dependiendo de las idas y venidas legales y de las múltiples transgresiones cometidas a lo largo de un combate que provocó más reyertas fuera que dentro del ring, y que promete muchas más.

Audio de la discusión entre Gómez y Di Croce:

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