Rigondeaux contra Flores y…¿si gana el cubano, qué? -Cansado de retar sin éxito a los rivales de las 122 libras, el cubano Guillermo Rigondeaux aseguró que si gana el pleito ante el mexicano Moisés Flores, previsto el 17 de junio, en Las Vegas, incursionará en la división pluma en aras de mantener a flote su carrera deportiva.

Ambos invictos, “El Chacal” Rigondeaux (17-0-0, 11 KOs) expondrá ante “Chucky” Flores (25-0-0, 17 KOs) la faja de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), en la categoría súper gallo, que nuevamente le pertenece, aunque en ocasión previa lo despojaron del título por “no competir”.

La historia del zurdo nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba tiene aristas que debían abochornar a dos de las principales organizaciones boxísticas, entiéndase Asociación Mundial (AMB) y Organización Mundial (OMB), que no han exigido a los púgiles ubicados en los puestos más altos de las 122 libras a enfrentar al caribeño.

Porque si Rigondeaux no ha peleado todo lo que debía es por falta de adversarios que asuman el reto de cruzar guantes contra él encima del encordado y no porque haya puesto pies en polvorosa para evitar a éste o aquél.

Por supuesto, Flores no integra el grupo de escurridizos y en ese sentido Rigondeaux ha sido el primero en reconocerlo. “Le agradezco a Flores por aceptar el reto, (ya que) a diferencia de otros boxeadores no puso ningún pretexto cuando le ofrecieron la oportunidad”.

Doble campeón olímpico y también con par de medallas en mundiales amateurs, Rigondeax señaló que contra Flores “quiero mostrarle al público todo lo que soy y lo que sé hacer. Cuando no te ven mucho, a veces la gente se olvida por qué uno llegó a ser campeón. Un buen recordatorio no viene mal”.

Rigondeaux, quien cumplirá 37 años el 30 de septiembre, no pelea desde el 16 de julio del pasado año, cuando anestesió en el segundo asalto al británico James Dickens, en Cardiff, Gales, donde horas después se informó que el derrotado había sufrido fractura de la mandíbula.

Y en cada entrevista repite su frustración por no tener la ocasión de chocar con los mejores del mundo, quienes amparados en sus promotores, representantes o técnicos, eluden al santiaguero con el cacareado argumento de que “no ofrece espectáculo”.

“Estoy cansado de tanta excusa”, dijo Rigondeaux ante los medios y a casi una semana de la reyerta ante Flores, que servirá de preámbulo a la revancha entre el estadounidense Andre “El Hijo de Dios” Ward y el destronado ruso Sergey “El Triturador” Kovalev.

Y desde su cuartel general en Miami –bajo las órdenes del técnico Pedro Díaz- lanzó el reto que se ha convertido en su consigna de guerra: “Peleo con el mejor dondequiera y en cualquier momento. Mi teléfono siempre está listo para el que quiera pelear”.

Pocos dudan que Rigondeaux es un artífice del Arte de Fistiana, con un estilo elusivo, que combina con rapidez de manos y piernas, además de una inteligencia natural para desentrañar el plan táctico de sus rivales. A ello hay que añadir que pega con una potencia descomunal para su división.

Son todos esas cualidades las que propiciaron que Ward señalara a Rigondeaux como el mejor libra por libra P4P (pound for pound) del mundo, por delante del estadounidense Terence “El Cazador” Crawford y el ucraniano Vasyl “Hi-Tech” Lomachenko, ambos imbatidos y monarcas sus mundiales en sus categorías.

En aras de encontrar adversarios, Rigondeaux no ha puesto reparos para ascender a las 126 libras, donde en su misma organización reina el irlandés Carl Frampton, tras derrotar por fallo mayoritario en pleito revancha al mexicano Leo “Terremoto” Santa Cruz, el 28 de enero pasado.

“Queremos decirle a los amantes del boxeo que deseamos enfrentar a Frampton o Santa Cruz”, afirmó Rigondeaux. “Hay que preguntarle a los dos si ellos desean el combate, porque no tengo ningún problema en ascender hasta los plumas”.

Rigondeaux contra Flores y…¿si gana el cubano, qué?

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