Castaño le ganó a Soro y a los jueces en Francia -El boxeo argentino anotó dos grandes victorias en el extranjero durante el fin de semana, y al menos una de ellas fue posible luego de un breve momento de controversia.

En la noche del sábado 1ro de junio en el Casino D’Evian, el actual campeón súper welter interino de la AMB Brian Castaño defendía su (decididamente irrelevante) corona ante el retador nativo de Costa de Marfil y residente local Michel Soro en lo que se esperaba fuese una dura prueba para el boxeador de Isidro Casanova, quien sufrió de más en su pelea más reciente ante el puertorriqueño Emmanuel De Jesús y venía además arrastrando dudas sobre su estado físico tras una severa deshidratación que le hizo pensar en abandonar su carrera.

Luego de 12 asaltos de un ritmo imparable y demostrando un estado físico envidiable, Castaño (17-0-0, 11 KO) dejó atrás todas esas y muchas más dudas con una actuación realmente memorable, tirando golpes sin escatimar de campana a campana y conectando con abrumadora frecuencia ante un rival que despertaba por momentos pero que en general careció de iniciativa en todo el pleito.

La localía y algunos disparos más que acertados en los momentos justos hicieron que la pelea fuese considerada como más cerrada de lo que en realidad lo fue, pero el experimentado Soro (30-2-0, 20 KO) cayó sin atenuantes y con tarjetas extraoficiales muy claras a favor del visitante argentino.

La verdadera pelea, empero, transcurrió minutos después de terminado el combate, y esta vez a la orilla del ring donde se adicionaban (demasiado) laboriosamente las tarjetas del pleito en manos de los tres oficiales más lentos en la historia del boxeo.

Si un niño de 9 años se hubiese tardado más tiempo en adicionar tres tarjetas en las que sólo habían números 9 y 10, ese niño hoy estaría reprobando sus exámenes. Pero estos señores sumaron, restaron y volvieron a sumar hasta que las tarjetas dieron ganador momentáneamente a Soro para luego ser revertidas y dar finalmente por triunfador a Castaño por dos guarismos de 115-113 (en consonancia con los números extraoficiales más conservadores) y un ridículo 116-112 a favor del local.

La maniobra de los jueces (cualquiera haya sido su inconcluso final o su fallida intención) quedó expuesta por una transmisión televisiva valiente y de claro aliento periodístico, que posó sus lentes sobre la mesa de control desafiando toda costumbre y hasta toda legalidad. De hecho, si los jueces no hubiesen estado complotando algo oscuro hubiesen tenido la obligación de alejar las cámaras del lugar para continuar sumando en secreto, como corresponde al “misterio” que se conserva siempre hasta que el anunciador oficial lee el resultado de la pelea. Pero la manifiesta intencionalidad de los supervisores fue puesta en evidencia por las cámaras de televisión que mostraron por momentos cómo uno de ellos hacía anotaciones y tachones en las tarjetas originales, algo inaudito.

Lejos de concluir allí, la controversia se extendió a los vestuarios, donde Castaño se atrincheró durante al menos un par de horas reclamando la correcta aplicación de las pruebas anti-doping según las reglas de la VADA (Asociacion de anti-doping voluntario, por sus siglas en inglés), junto a su asesor Sebastián Contursi y su equipo, filmando incluso un video que luego fue publicado en la cuenta oficial de Castaño en Facebook. Una triste conclusión de final abierto para una pelea que merece una revancha por lo atractivo de su desarrollo y por la entrega de ambos púgiles, aunque deba llevarse a cabo en un terreno neutral donde las reglas (y quienes tengan la tarea de hacerlas cumplir) tengan más peso que en Francia.

Video del reclamo de Castaño por anti-doping irregular:

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