¿Arriesga demasiado Rigondeaux frente a Lomachenko? -Lejos aún en el horizonte, el combate entre dos campeones mundiales, el cubano Guillermo Rigondeuax y el también zurdo ucraniano Vasyl Lomachenko, señalado el 9 de diciembre, en el histórico Madison Square Garden, comienza a levantar una gran cortina de comentarios.

Será a no dudarlo, un pleito muy esperado entre los amantes del boxeo, pues cada uno triunfó en las filas amateurs y ahora han pasado con éxito la pruebas del pugilismo de paga, en la que el caribeño exhibe el título súpergallo (122) de la Asociación Mundial (AMB) y el europeo el correspondiente a la categoría súperpluma (130) de la Organización Mundial (OMB).

Y en la diferencia en peso radica precisamente la duda. ¿No arriesga demasiado el talentoso gladiador nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba? Porque indudablemente, “El Chacal” Rigondeaux (17-0-0, 11 KOs) es un virtuoso del cuadrilátero, con movimientos exquisitos, tanto de manos como de piernas, defensa sólida y potencia en sus puños.

Pero “Hi-Tech” Lomachenko (9-1-0, 7 KOs) no se queda atrás en cuanto a atributos boxísticos e igualmente en resultados. Y lo ha demostrado a lo largo de su carrera. Con par de títulos olímpicos en Beijing-2008 y Londres-2012 (Rigo en Sidney-2000 y Atenas-2004).

Para que el morbo por el combate se incremente, uno y otro conquistó para de títulos mundiales entre los aficionados: Rigondeaux en Belfast-2001 y Mianyang-2005, en tanto Lomachenko lo hizo Milán-2009 y Bakú-2011.

Desde esa época y hasta el presente, Lomachenko, de mayor estatura (5,7 por 5,5) ha competido en pesos superiores al caribeño, siempre en la división gallo (118 libras -54 kilos) en los amateurs y en los súpergallos (122-56 kilos), mientras el astro de Kazajistán gano en Italia en los pluma (126 libras-57 kgs) y dos años después en China en los ligeros (135 libras-60 kilos).

Se aprecia que Lomachenko, de 29 años, ha rondado el peso de las 130 libras donde enfrentará a Rigondeuax, quien tiene mucho menos tamaño y masa corporal, y debe subir ocho libras, que le restarán rapidez en los brazos y también movilidad en los desplazamientos.

Algunas voces reconocidas dentro del mundillo del boxeo señalan ya que Rigondeaux –a punto de cumplir 37 años el 30 de septiembre- ha cometido una locura y tiene pocas posibilidades de salir con el brazo en alto ante Lomachenko, sin dudas otro portento de la disciplina.

“Si yo todavía dirigiera a Rigo, no permitiría que se efectuara ese combate”, dijo Gary Hyde, ex manager de la carrera del cubano, al sitio Boxing News. “Es un gran, gran error. El puede darle problemas a Lomachenko pero está regalando demasiado. Está regalando peso y años de diferencia a un boxeador especial, muy especial y mucho más grande”.

Hyde precisó que Rigondeaux bajaba con mucha facilidad a 118 libras, pero nunca llegó siquiera hasta las 128. “Si Lomachenko posee ética deportiva, lo que no pongo en duda, hubiera ofrecido el combate en las 126 libras, un peso intermedio para ambos”.

También Hyde señaló que el promotor Bob Arum, principal directivo de la empresa Top Rank, en privado le decía que no existía en ese momento alguien que pudiera derrotar a Rigondeaux (aunque en público ofendía al cubano con frases hirientes).

“Rigo ha derrotado a muchas figuras de Arum y por eso desea que alguien de su establo vengue esos fracasos”, añadió Hyde. “Ahora encontró esa oportunidad con Lomachenko, quien está dos divisiones por encima. Pero insisto en que esa pelea no debe efectuarse”.

Sin embargo, el doctor Pedro Luis Díaz, principal entrenador del cubano, rechaza de plano que Lomachenko tenga ventajas para llevarse el triunfo.

“En lo boxístico sería una pelea inédita”, dijo Díaz, también director de la empresa Mundo Boxing y preparador de más de 10 campeones mundiales. “A Lomachenko no le quitamos mérito, es un gran boxeador que golpea con frecuencia, pero sin potencia. Yo considero más complicado a Nonito Donaire”.

Díaz se refiere al convincente triunfo unánime de Rigondeaux ante “El Flash” Donaire, el 13 de abril de 2013, en Nueva York, en momentos que el filipino sumaba 30 éxitos consecutivos en una largo peregrinar de 12 años.

Al refutar la diferencia en tamaño, Díaz señaló que “Lomachenko mide más que Rigo, pero el mío le ganó a hombres altos como (Roberto) Marroquín (5,8 pies), el propio Nonito (5,6), (Hisashi) Amagasa (5,10). También hablaban de las ventajas de Nonito y miren lo que pasó”.

El avezado técnico cubano expresó que a partir de la victoria de Rigondeaux ante Donaire, a su discípulo lo señalaron (principalmente Arum) como un boxeador aburrido, monótono, porque nadie esperaba la paliza de esa noche. Díaz añadió que los promotores perdieron algo de su negocio, lo que entonces era una indiscutible “gallina de huevos de oro”.

Profundizando en su análisis, Díaz puntualizó que un boxeador puede tener un sendero exitoso con la ayuda de la prensa, con el apoyo de un promotor poderoso y con conexiones, pero también esos mismos factores pueden destruir a una estrella, como han hecho con Rigondeaux.

Díaz rechazó que Lomachenko forme parte de los mejores boxeadores libra por libra del mundo. “Todavía tiene mucho que aprender para ponerse al nivel de Rigo”, enfatizó Díaz. “Libra por libra, cuando se hable de arte del boxeo, de calidad competitiva, de un guerrero que piensa, se mueve bien en todas las distancias, entonces hablamos de Floyd (Mayweather), de (Andre) Ward, de (Danny) García, de (Terence) Crawford y de Rigo. Después, mucho más atrás, colocamos a Lomachenko”.

Por último, Díaz emitió un arriesgado pronóstico: “Lomachenko no nos quita el sueño. Rigo le va a zafar la cabeza”.

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