“King Kong” Ortíz podría enfrentar a Deontay Wilder en el futuro -Aunque el cubano Luis Ortíz se encuentra en un limbo deportivo por dar positivo a fármacos prohibidos, todavía alberga la esperanza de poder enfrentar al campeón mundial estadounidense Deontay Wilder, aunque no será en un futuro inmediato como estaba acordado.

Hace pocos días, “King Kong” Ortíz fue estremecido por una de las peores noticias que ha recibido a lo largo de su carrera en el pugilismo, pues el Consejo Mundial (CMB) informó desde Bakú, Azerbaiyán, donde efectuaba una reunión anual, que el mastodonte cubano reflejó trazos de hidroclorotiazida y losartan, dos productos que se utilizan para controlar la presión sanguínea, en una muestra sorpresiva efectuada por la Asociación Voluntaria Antidopaje (VADA, en inglés), durante una visita al campamento del zurdo caribeño en Miami.

Señalado el duelo para el 4 de noviembre, los representantes de “El Bombardero de Bronce” Wilder tomaron el toro por los cuernos y rápidamente resolvieron detalles emergentes para sustituir a Ortíz por el haitiano-canadiense Bermane “B-Ware” Stiverne, quien en enero de 2015 cedió la corona pesada del CMB a su próximo rival, pero ha sido el único que hasta ahora ha resistido la pegada de Wilder durante 12 asaltos en 38 combates del norteno.

Al invicto Ortíz (27-0-0, 23 KOs) le queda el consuelo que el CMB no tomó medidas drásticas como lo sería la suspensión o la pérdida del primer lugar en la clasificación, aunque está obligado a someterse a un riguroso protocolo médico para continuar su carrera.

“El Consejo (CMB) en ningún momento ha acusado a Luis (Ortíz) de dopaje”, dijo el promotor Luis de Cubas Jr., al diario El Nuevo Herald, de Miami. “Ellos querían que un médico del Consejo lo viera cuanto antes, pero ya no daba tiempo con la pelea casi inminente (frente a Wilder). Es un pequeño retroceso de meses, pero a Luis no lo van a penalizar, ni lo sacarán del ranking”.

La visita de Ortíz al especialista del CMB debe ocurrir en los próximos siete días y una vez que reciba la aprobación para regresar al deporte activo, el equipo del mastodonte cubano volverá a la mesa de negociaciones para intentar el pleito frente a Wilder, ahora emparejado con Stiverne.

“Lo de Luis con la presión alta es algo esporádico, que se ha presentado en ocasiones”, dijo Jay Jiménez, mánager de Ortíz, también al diario del sur de Florida. “Él a veces toma el medicamento, otras no, pero aquí el Consejo (CMB) ha visto que no ha habido intenciones de dopaje ni de mal proceder. Solo existe la preocupación por su salud”.

Ortíz y sus allegados cometieron un gigantesco error al no revelar la utilización del medicamento que sirve de diurético y estabiliza la tensión arterial, pero se encuentra prohibido en el boxeo.

Todavía le resta una luz de esperanza a Ortíz para enfrentar a Wilder en un futuro no muy lejano. Por ahora el cubano tiene que demostrar que se mantuvo apegado al “fair play” y fue un error, costoso, pero error al fin.

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