“PacMan” Pacquiao juega con dinamita al enfrentar a “La Máquina” Matthysse -Como todas las informaciones relacionadas con el púgil-senador filipino Manny Pacquiao, su vuelta a los encordados ante el pegador argentino y monarca mundial welter Lucas Matthysse, señalada el 15 de julio, en Kuala Lumpur, Malasia, se extendió como pólvora hasta los últimos confines del planeta, ya que desde hace varios años los fanáticos esperaban esa confrontación, que por diferentes motivo se frustró en el pasado.

Ganador de títulos mundiales en seis categorías (mosca, súpergallo, súperpluma, ligero, welter y súperwelter) -también otros conferidos por la prestigiosa revista “The Ring”-, “PacMan” Pacquiao (59-7-2, 38 KOs) regresa a los encordados después de un injusto fallo adverso unánime ante el australiano Jeff “El Abejón” Horn, en Brisbane, Australia, que salpicó de lodo la actuación de los tres jueces involucrados en votación y arrebató el cetro welter de la Organización Mundial (OMB), al zurdo asiático, que ciertamente no tuvo su mejor noche, pero aventajó en todos los parámetro al peleador local, respaldado por una delirante fanaticada superior a las 50 mil personas.

Ciertamente Horn resultó un aguerrido adversario que no temió a disputar de tú a tú la experiencia y trayectoria de Pacquiao, pero las estadísticas confirman la malsana ceguera del trío de oficiales, además de una tolerante actuación del réferi estadounidense Mark Nelson, que convirtieron en fracaso el indiscutible triunfo del astro filipino. Baste señalar que Pacquiao conectó 182 golpes, 123 de poder, en tanto Horn lo hizo en 92 y 73, respectivamente. Una diferencia abismal, que evidencia el fraude ocurrido en Australia

No obstante, la historia de Pacquiao al enfrentar a Matthysse transita por otros cauces, sin duda alguna más peligrosos, como si se tratara de un campo minado, porque el sudamericano posee “puños de hierro”, de esos que anestesian, como lo ha demostrado en 36 de sus 39 victorias.

Ausente el estadounidense Freddie Roach de la esquina de Pacquiao, por primera vez en 16 años, en los que disputó sus últimas 34 peleas, ahora la responsabilidad del entrenamiento correrá a cargo de Buboy Fernández, amigo y entrenador asistente del “PacMan”. Según allegados, el extraordinario boxeador filipino no estuvo satisfecho con el plan elaborado por Roach ante Horn y tampoco con declaraciones públicas del avezado preparador, integrante del Salón de la Fama del Boxeo Internacional.

“Esta será una pelea muy difícil, pues Matthysse es un noqueador por excelencia”, dijo Pacquiao, de 39 años, en sus primeras declaraciones, momentos después que Oscar De La Hoya, máximo directivo de la promotora Golden Boy Promotions, anunciara que oficialmente se había firmado el acuerdo para el combate. “Entrenaré muy duro”, precisó.

“La Máquina” Matthysse (39-4-0, 36 KOs) viene de anestesiar en el octavo asalto al desconocido tailandés Tewa Kiram (38-1-0, 28 KOs), en el Forum, de Inglewood, California, donde disputaron la faja vacante de la Asociación Mundial (AMB). Matthysse sufrió un corte sobre el ojo izquierdo en el cuarto episodio y derribó en par de ocasiones al asiático en el octavo, cuando el árbitro Raúl Caíz Jr., dio por terminadas las acciones, tras 1:21 minutos de comenzada esa fracción.

Ese se inscribió como el segundo triunfo sucesivo de Matthysse, posterior a un descalabro por nocaut en el décimo asalto ante el ucraniano Viktor “El Hombre de Hielo” Postol, el 3 de octubre de 2015, en el StubHub Center, de Carson, California, que tuvo como incentivo el cinturón vacante súperligero del Consejo Mundial (CMB). La reyerta resultó una guerra de bombazos de principio a fin, reconocida entre las más espectaculares del año por la intensidad de las acciones.

Evidentemente, fue el peor de los cuatro fracasos en la trayectoria profesional de Matthysse, quien había intentado en par de ocasiones convertirse en monarca del orbe sin conseguirlo. Y no solo porque se le hubiera escapado el ansiado cinturón del orbe, sino porque se rindió debido a una peligrosa lesión en uno de sus ojos. “Me explotó una mano en el ojo, sentí un dolor fuerte y por miedo a que fuera un desprendimiento de retira no me levanté”, explicó en aquella ocasión, lo que levantó una polvareda entre sus seguidores y especialmente en la hinchada argentina, después de verlo con su rodilla derecha sobre la lona y no ponerse de pie para seguir peleando, mientras el árbitro Jack Reiss decretaba el fuera de combate.

El duelo Pacquiao-Matthysse que se ahora se concretó, flotaba en el aire previo a que el argentino se enfrentara con Postol, quien con la victoria echó por tierra las intenciones de ambos campamentos, en especial de Bob Arum y su empresa Top Rank, entonces con las riendas promocionales absolutas del filipino.

“Me gusta el estilo agresivo de Matthysse, no es un peleador sucio, es serio y lo respeto mucho por ello”, añadió Pacquiao. “Eso es lo que quiero, entretener a los fanáticos”. Sin embargo, el seguro Salón de la Fama debe tener presente que juega con dinamita al enfrentar a Matthysse, quien tiene un poder de fuego como el que no ha visto en muchos años. Y para evitar un desastroso final, debe prepararse en forma exquisita, a fin de que no decaiga su movilidad y desplazamientos, porque de permanecer estático y y convertirse en un blanco fácil, podría quedar tendido sobre el ring como le ocurrió frente al mexicano Juan Manuel Márquez, aquel 8 de diciembre de 2012, en el lujoso hotel MGM Grand, de Las Vegas.

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