Golovkin noqueó a Martirosyan en un pleito sin sorpresas -¿Sorpresas? Ninguna. El campeón mundial Gennady Golovkin noqueó al armenio-estadounidense Vanes en el segundo asalto, en pleito disputado el 5 de mayo, en el StubHub Center, de Carson, California, con lo cual igualó el récord del también estadounidense Bernard “El Extraterrestre” Hopkins, quien hizo 20 defensas de la corona mediana.

Con el triunfo, “GGG” Golovkin (38-0-1, 34 KOs) retuvo los cinturones del Consejo Mundial (CMB), de Súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), la Federación Internacional (FIB) y el menos reconocido de la Organización Internacional (OIB), todos en las 160 libras.

Fue, literalmente, la “Crónica de una Muerte Anunciada”, aunque la única duda era el asalto en el que ocurriría el desenlace para “La Pesadilla” Martirosyan (36-4-1, 21 KOs), quien saltó por primera vez a esa categoría, después de una larga carrera en los súperwelters (154).

Encima de ello, Martirosyan, residente en Estados Unidos desde que tenía cuatro años, no combatía desde dos años atrás, cuando sufrió un revés unánime ante el zurdo cubano Erislandy “El Sueño Americano” Lara, en el hotel y casino Cosmopolitan, de Las Vegas, donde el caribeño expusó las fajas de la Asociación Mundial (AMB) y de la Organización Internacional (OIB).

A Martirosyan, de 32 años, hay que reconocerle que aceptó el duelo ante el gemelo Golovkin, de 36 años, con escasas semanas de preparación específica, tras la suspensión de seis meses al mexicano Saúl “El Canelo” Alvarez (49-1-2, 34 KOs por el uso de sustancias prohibidas, específicamente el clembuterol, que se atribuyó a una ingesta de carne de res contaminada.

Ya en la confrontación, Martirosyan intentó evitar los intercambios directos, con la utilización del jab de zurda y buscar el momento apropiado para descargar sus golpes, en momentos que Golovkin intentara entrar en la corta distancia. Y lo consiguió en el primer asalto, en el que incluso pegó con fortaleza con ambas manos, ya en los últimos segundos del parcial.

A partir de ahí, el formato del plan preestablecido por Golovkin cambió radicalmente. No hubo más estudio y en el segundo round el kazajo, radicado hace años en Santa Mónica, salió como una fiera herida para poner las cosas en orden. Rápidamente hizo retroceder al armenio hasta las sogas y allí le pegó con ambas manos, lo que hizo que el retador cayera de bruces, completamente anestesiado. El árbitro Jack Reiss hizo el conteo, pero no existía posibilidad alguna de que Martirosyan pudiera continuar y el tercer hombre sobre el cuadrilátero decretó el fuera de combate, tras 1:53 minutos de esa segunda fracción.

Como ratificación del poder en los puños de Golovkin, hay que resaltar que en 40 combates previos, Martirosyan nunca había sido noqueado desde que saltó al boxeo rentado hace 13 años. Sus tres reveses previos, además del mencionado de Lara (en mayo de 2016), fueron ante los norteños Demetrius Andrade (decisión dividida) y el mellizo Jermell Charlo (unánime), en 2013 y 2015, respectivamente.

Minutos después de la victoria y todavía sobre el encordado, Golovkin respondió que pelearía con cualquiera en su próximo pleito, porque su objetivo es “limpiar” la división. Eludió señalar un rival específico entre los estadounidenses Jermell Charlo y Daniel Jacobs, o el inglés Billy Joe Saunders, aunque precisó que “si Canelo está listo, yo también estoy listo, así que vamos a hacerlo en septiembre”.

De acuerdo con declaraciones de los representantes de Golovkin y Canelo, las negociaciones podrían comenzar tan cercano como la próxima semana, con fecha tentativa para el enfrentamiento en septiembre, aunque hace pocos días el propio “Triple G” creó cierta incertidumbre al expresar que solo existía “un 10 por ciento” de posibilidades para que el combate se llevara a cabo.

Pero Golovkin es consciente que el pleito versus Canelo le aportará ganancias tan jugosas o quizás mayores, que las que obtuvo en la primera confrontación. Aunque no se han ofrecido cifras oficiales, algunos reportes señalan que Golovkin ingresó alrededor de $ 15 millones (12 por la bolsa oficial y otros $ 3 por concepto de televisión y publicidad), en tanto Canelo llegó a $ 25 millones (20 por contrato y otros $ 5 por el cobro televisivo y publicitario). Nada despreciable, ¿verdad?.

Golovkin noqueó a Martirosyan en un pleito sin sorpresas

Facebook Comments