Sadam Alí: prueba de fuego para Jaime Munguía -Como todo púgil, el joven y fuerte pegador mexicano Jaime Munguía añora desde que escaló un cuadrilátero por primera vez, conquistar una corona mundial. Y esa aspiración está al alcance de sus puños, aunque tendrá una prueba de fuego para conseguirla frente al estadounidense Sadam Alí, el cercano 12 de mayo, en el Turning Stone Resort y Casino, de Verona, Nueva York.

A Munguía (28-0-0, 24 KOs) le cayó este duelo por carambola, consecuencia de estar en la boleta para enfrentar al kazajo Gennady “Triple G” Golovkin, después que el también azteca Saúl “El Canelo” Alvarez diera positivo a clembuterol y recibiera una suspensión temporal de seis meses, que echó por tierra el segundo pleito ante Golovkin, programado el 5 de mayo, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas.

Pero la Comisión Atlética del Estado de Nevada no autorizó a Munguía a sustituir al pelirrojo azteca, lo que derivó en que el armenio-estadounidense Vanes “La Pesadilla” Martirosyan fuera el elegido de última hora, aunque con consecuencias desastrosas para el retador, pues resultó anestesiado en el segundo episodio por los poderosos puños del astro nacido en Karaganda, Kazajastán y radicado ahora en Santa Mónica, California.

Ahora Munguía, de sólo 21 años, puede tocar el cielo con sus manos si derrota a “World Kid” Alí (26-1-0, 14 KOs), monarca mundial súperwelter de la Organización Mundial (OMB), quien se adueñó de la faja, nada más y nada menos, que al doblegar unánime al legendario puertorriqueño Miguel “Junito” Cotto, el 2 de diciembre último, en el Madison Square Garden, de Nueva York, donde el boricua puso punto final a su brillante carrera de 17 años, en la que ganó seis títulos del orbe, además de ser el único de la pequeña isla del Caribe con cinturones en las divisiones súperligera (140), welter (147), súperwelter (154) y mediana (160).

“Estoy listo para esta pelea que había soñado toda la vida”, dijo Munguía en diálogo con ESPNDeportes. “He esperado este momento durante muchos años y me siento listo, mejor que en otras ocasiones para demostrar mi potencial”.

Desde su debut en julio de 2013, Munguía, natural de Tijuana, Baja California, ha conseguido 24 triunfos por la vía del cloroformo, cinco de ellos consecutivos en sus últimas presentaciones y 18 de 19. El único que escapó a la metralla de sus puños fue el igualmente azteca Johnny “El Vaquero” Navarrete, derrotado por fallo unánime, el 29 de abril del pasado año, en Chihuahua, México.

Pero después de aquel primer pleito a 10 asaltos, en el que Munguía recibió par de votaciones de 100-90 y otra de 99-91, ambos gladiadores se vieron las caras nuevamente sobre el ring el 17 de marzo pasado y allí Navarrete cayó a los 2:08 minutos del tercer asalto, cuando el árbitro Sergio Martínez puso punto final a la masacre, en la ciudad de Monterrey.

Nacido en Brooklyn, Nueva York, pero descendiente de yemenitas, Alí, de 29 años, es una verdadera prueba de fuego para Munguía, pues el campeón es un boxeador de buena técnica, tiene mayor experiencia que el azteca y ha enfrentado a adversarios de la elite como es el caso de su reciente compromiso versus Cotto.

Además, Alí destaca también por su rapidez, tanto con sus puños como con los desplazamientos hacia los lados y hacia atrás, que hace fallar a sus rivales y le provoca incertidumbre a la hora de lanzar los golpes. Igualmente, combina sus impactos, lo que le permite tener un alto volumen de golpes.

Alí suma cuatro triunfos en línea, desde que sufrió el único descalabro de su carrera, que le propinó su coterráneo Jessie “El Orgullo de Las Vegas” Vargas, el 5 de marzo de 2016, en Washington DC, la capital de Estados Unidos, donde el ahora campeón súperwelter besó la lona en el 8vo y 9no episodios, cuando disputaban el cinturón vacante welter de la Organización Mundial (OMB).

Sin dudas, la tarea es igualmente harto comprometedora para Alí, pues Munguía pega fortísimo, con impactos desgastadores hacia ambos costados y hasta ahora ha dado muestras de buena asimilación a los golpes.

Para ambos será una reyerta en la que ninguno puede descuidarse, aunque el factor poder está del lado del imberbe mexicano, quien podrá alcanzar su objetivo mundialista si utiliza un plan táctico efectivo, que limite la rapidez, habilidades y experiencia del norteño-yemenita.

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