Ortíz, Whyte, Breazeale, Pulev: incertidumbre en los pesados -Mientras los amantes del boxeo esperan con ansiedad que se concrete el duelo entre el inglés Anthony Joshua y el estadounidense Deontay Wilder, los dos mastodontes que acaparan la mayoría de los títulos en la división pesada, existe una gran incertidumbre de lo que ocurrirá en el futuro inmediato en el grupo que los escolta y aspira a destronarlos.

Hace pocos días, el Consejo Mundial (CMB) ordenó un combate eliminatorio entre el zurdo cubano Luis “King Kong” Ortíz (28-1-0, 24 KOs) y el jamaiquino Dillian Whyte (23-1-0, 17 KOs), cuyo ganador se las verá con el que salga con el brazo en alto entre los estadounidenses Dominic “El Problema” Breazeale (19-1-0, 17 KOs) y “El Bombardero de Bronce” Wilder (40-0-0, 39 KOs), en pleito definido como “obligatorio”.

Precisamente, Wilder, de 32 años, anestesió en 10 asaltos a Ortíz, el 3 de marzo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York, donde el norteño hizo la séptima defensa del cinturón del CMB, que conquistó por fallo judicial en enero de 2015 ante el haitiano-canadiense Bermane “B-Ware” Stiverne, en Las Vegas.

Para que no quedaran dudas de su superioridad, en la revancha Wilder pulverizó a Stiverne en el primer asalto, el 4 de noviembre pasado, cuando le propinó tres caídas en ese capítulo, también en la instalación de la Gran Manzana, donde doblegó a Ortíz, quien pudo haber sido víctima de falta de agresividad (lo que llaman en boxeo “instinto asesino”), pues estuvo a punto de noquear en el sexto asalto al estadounidense y en el siguiente no se lanzó a fondo para decidir, lo que sería el triunfo más importante de su carrera, que lo convertiría, además, en el primer cubano monarca mundial de peso completo de la historia.

Dolido todavía por aquel fracaso, Ortíz, con 39 años, encontró en la decisión del CMB, un nuevo aliciente en sus aspiraciones de obtener una faja del orbe. “Doy gracias a Dios por la oportunidad que me ha ofrecido el Consejo Mundial de Boxeo de hacer que esta pelea sea eliminatoria”, dijo Ortíz al diario El Nuevo Herald, de Miami. “Me da la oportunidad de luchar por un título, que es lo único que cuenta al final”.

El mastadonte de la isla caribeña, radicado en el sur de Florida, añadió al rotativo que “todavía me duele (el revés). Tengo un cuchillo en mi corazón y quiero quitarlo, que es pelear de nuevo contra Wilder”.

No obstante, el camino para el Ortíz-Whyte no está despejado del todo para que se concrete, ya que “The Body Snatcher” Whyte, de 30 años, también ha sido colocado como retador obligatorio del búlgaro Kubrat “La Cobra” Pulev (25-1-0, 13 KOs) por la Federación Internacional (FIB).

Sea contra Ortíz o versus Pulev, el inglés Whyte considera que el CMB lo ha traicionado, porque él ocupa el primer puesto de la clasificación en ese organismo y no es justo que le hayan otorgado a Breazeale el duelo directo contra Wilder. “Estoy muy, muy decepcionado y molesto con el CMB”, afirmó Whyte ante medios británicos. “Me siento traicionado por ese organismo, porque soy el único que ha seguido el procedimiento adecuado, he luchado por cada uno de los cinturones y he peleado durante casi dos años en muchas peleas de clasificación”.

En su más reciente combate, Whyte anestesió en el sexto asalto al australiano Lucas “Big Daddy” Browne, en la 02 Arena, de Londres, Inglaterra. Su único fracaso se lo propinó el ahora monarca Anthony Joshua, el 12 de diciembre de 2015, en la misma instalación donde venció a Browne. A partir del fracaso suma 7 triunfos consecutivos.

“No entiendo cómo el CMB declaró a Breazeale rival directo de Wilder, en lugar de enfrentarlo conmigo y el ganador obtuviera el derecho a luchar por la corona”, expresó Whyte con evidente molestia.

Tal como le ocurrió a Whyte en 2015, el norteño Breazeale también tiene como único victimario en su carrera a Joshua, vencedor el 25 de junio de 2016, en la 02 Arena, donde el estadounidense fue derribado en par de ocasiones en el séptimo episodio.

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