Tyson Fury doblegó a Sefer Seferi en la farsa de Manchester -Es bochornoso que los promotores lucren a costa del interés del público con ¿peleas? como la del inglés Tyson Fury y el macedonio Sefer Seferi. Pero más lamentable que los fanáticos se dejen embaucar, dedicando tiempo, dinero e ilusiones, para observar una farsa como la escenificada en la Manchester Arena, de Inglaterra, donde se efectuó el peor combate del pasado fin de semana.

Pero los reporteros de prensa son (somos) también culpables al respaldar ese megafraude, ofreciéndole una abundantísima cobertura mediática , sin exponer objetivamente lo que podría ocurrir. En la práctica, al percatarnos del tamaño de uno y otro, era el clásico duelo entre el gigante Goliat y el diminuto David.

A diferencia de la narración bíblica, en la que el pastor David derribó al soldado Goliat lanzándole una piedra en forma de honda que lo golpeó en la frente y después lo decapitó, en el combate escenificado en Manchester, “El Rey Gitano” Fury, de 6´9 pies, no tuvo ninguna dificultad para doblegar al pequeño “The Real Deal” Seferi, seis pulgadas menor e igualmente con 66 libras por debajo (276 por 210). Dicho esto, la suerte estaba echada de antemano para el resultado final.

Para deslumbrar al público, en Gran Bretaña se creó un ambiente épico, resaltando el triunfo unánime de Fury (26-0-0, 18 KOs) frente al ucraniano Wladimir Klitschko, el 28 de noviembre de 2015, que le permitió al británico arrebatar a su oponente las fajas de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), de la Organización Mundial (OMB), de la Federación Internacional (FIB) y de la menos reconocida Organización Internacional (OIB), todas en la división pesada.

Ni se comentó en los análisis previos, que si bien Fury ganó el pleito, fue una reyerta aburrida de principio a fin, de constantes agarres, participación del árbitro Tony Weeks para separar a los contrincantes y recriminarlos por sus golpes sucios, que incluyó la sanción de un punto al inglés por pegar por detrás de la cabeza (rabbit punch) en el undécimo.

De soslayo se mencionó que Fury no escalaba un cuadrilátero para combatir desde !924! días atrás. Y que en su extravagante vida posterior a la victoria ante Klitschko, el mastadonte inglés usó sustancias prohibidas y alcohol, e igualmente abandonó por completo el deporte y cargó sobre su anatomía un montón de libras adicionales. La suspensión por dopaje de la Junta Británica, que durante un tiempo le retiró la licencia, solo apareció entre líneas a lo largo de todas estas semanas desde que se anunció el regreso de Fury.

Tampoco se le otorgó mucha importancia a que Seferi es un veterano con 10 años más que Fury (39 por 29) y que casi toda su carrera la ha realizado en la categoría crucero (hasta 200 libras), aunque se le alabó que su único fracaso en las filas rentadas fue por decisión ante el alemán Manuel Charr, en septiembre de 2016.

Hasta la saciedad se reflejaron las declaraciones de Fury y los demás integrantes de su entorno, retando a los actuales campeones mundiales, el inglés Anthony “AJ” Joshua (20-0-0, 19 KOs) y el estadounidense Deontay “El Bombadero de Bronce” Wilder (39-0-0, 38 KOs), quienes poseen las cuatro fajas principales en la máxima división del boxeo.

Si los fanáticos hubieran conocido todas las facetas de ambos contendientes, no hubieran mostrado tanta indignación por lo acontecido en la Manchester Arena, de Lancashire. Como es su costumbre y para distraer al público de sus carencias técnicas, Fury payaseó desde el principio, mientras su adversario rehuía cruzar guantes, lo que provocó innumerables gritos de desaprobación por la falta de intercambios. En el segundo asalto, el árbitro Phil Edwards le exigió a Fury que se dedicara a pelear y no continuara con las excentricidades.

Y para que el disgusto de los presentes fuera mayor, después que Fury pegó esporádicos golpes a Seferi en la cuarta fracción, la esquina de éste anunció que no saldría a combatir en el quinto episodio, momento en que el réferi Edwards anunció la victoria por abandono (RTD-4) del macedonio, ahora instalado en Suecia.

“Si soy honesto, podría haberlo noqueado en 10 segundos al comenzar la pelea”, dijo Fury totalmente complacido por el pírrico triunfo. “Podría haberlo hecho en el primer asalto, pero tampoco él vino a pelear, solo trató de correr y de divertirse. Buscamos a un oponente más grande, pero no pudimos conseguir a nadie, no hubo otro disponible”.

Y aunque hay poco que resaltar en relación con el triunfo de Fury, su manager y promotor Frank Warren señaló que se encontraba muy satisfecho por lo que hizo su representado ante Seferi la noche del 9 de junio y que en corto tiempo estará listo para enfrentar a la crema y nata de los súperpesados.

“En dos peleas más podría estar listo para chocar contra Anthony Joshua”, dijo Warren al diario The Daily Star. “Estoy muy emocionado por su regreso al boxeo y creo que todos los fanáticos deberían sentir ese sentimiento, porque ahora será más competitiva la división”.

Warren, de 66 años y elegido al Salón de la Fama del Boxeo Internacional en 2007, afirmó que Joshua necesita doblegar a Fury antes de que realmente pueda considerarse a sí mismo como campeón mundial de los pesados, pues tiene los cinturones que le quitaron a su representado, pero que nunca perdió sobre el cuadrilátero. “Ahora Fury está de regreso para reclamarlos”.

Tyson Fury doblegó a Sefer Seferi en la farsa de Manchester

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