Zurdo Ramírez vence a Roamer Angulo pero deja interrogantes -Previo al combate y cuando se analizaban los atributos de uno y otro contendiente, había consenso en que el mexicano “Zurdo” Ramírez doblegaría al colombiano Roamer Angulo por cualquier vía: superior en alcance y estatura. También en movimientos de piernas y torso, así como en habilidades y dominio técnico. Junto a ello, exhibía por cuarta ocasión el título súper mediano de la Organización Mundial (OMB).

Con esa premisa, salieron la noche del 30 de junio, al encordado de la Chesapeake Energy Arena, de Oklahoma City, sede principal del equipo de baloncesto, los “Truenos”, en la NBA, de Estados Unidos, donde el azteca, oriundo de Mazatlán, Sinaloa, se impuso sin margen a dudas, como reflejaron las boletas de los tres jueces, dos de ellas 119-109 y la otra 120-108.

Pero a pesar del triunfo absoluto, que le permite mantener inmaculado su récord en las filas rentadas, Ramírez (38-0-0, 25 KOs) no convenció a sus seguidores, ni tampoco él quedó satisfecho con el desenvolvimiento, porque se esperaba más, mucho más, ante un adversario como Angulo (23-1-0, 20 KOs) con indiscutible pegada, pero carente de movilidad (parecía una estatua de ébano), quien incluso no aprovechó algunos momentos en los que impactó con fuerza en el rostro del azteca y no se decidió a buscar el nocaut, la única opción para salir con el brazo.

Como carta de presentación en su debut en Estados Unidos, Angulo, de 34 años, sumaba cinco nocauts consecutivos, tres de ellos en el primer asalto y los otros dos en el segundo, aunque ninguno frente a rivales de la élite. Igualmente, se sometía por primera vez a un combate más allá de los ocho asaltos.

A lo largo de las 12 rondas, Ramírez, siete años más joven que su oponente, se movió hacia atrás y los laterales, golpeó con el jab y combinó mucho mejor que Angulo, empeñado en ganar la porfía con uno solo de sus poderosos y aislados golpes, muchos de ellos desorganizados y sin impactar en la anatomía del monarca. Ya en las postrimerías de la reyerta, sobre todo en los asaltos de campeonato, intentó presionar a Ramírez, pero el dueño de la corona supo sortear las arremetidas hasta al cierre de las acciones, sin que ocurriera un sorpresivo resultado.

“Angulo vino con mucha hambre y no estoy contento, siento que tendré que analizar en profundidad con mi equipo”, dijo Ramírez sin mucha alegría en su rostro, después de consumarse la victoria. “Quiero ser el mejor libra por libra y todavía hay mucho trabajar por hacer en el gimnasio. Aún así quiero la unificación, porque en mi mente está convertirme en el mejor de mi división y por eso quiero a (el estadounidense David) Benavidez o (el inglés Callum) Smith, el que venga”.

Ramírez fue dominante, pero le faltó determinación, quizás preocupado por varios impactos de su rival que lo estremecieron, como en el tercero y el séptimo asaltos, cuando se vio obligado a replegarse en busca de evitar una caída. En esos instantes, que pudieron ser decisivos para el curso posterior del pleito y convertirlo en algo inesperado, Angulo no arriesgó lo que debía y mantuvo su paso lento por el tapiz. Entonces el campeón recuperó la compostura, siguió mayoreando con el jab de derecha y sus combinaciones de varios golpes, en tanto el colombiano se tapaba el rostro con sus guantes, esperando encontrar un resquicio en la defensa de Ramírez para atacar.

Aunque Ramírez venía de anestesiar en el sexto episodio al ghanés Habib “El Huracán Salvaje” Ahmed, el 3 de febrero, en Corpus Christy, Texas, antes tuvo que esperar en seis ocasiones consecutivas por el fallo de los oficiales para conquistar el triunfo. En la tercera de esa racha de éxitos por votación unánime, conquistó la corona de las 168 libras ante el armenio radicado en Berlín, Arthur “El Rey Arturo” Abraham, el 9 de abril de 2016, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas, donde el derrotado hacia la sexta defensa de la corona.

Ramírez ganó, pero abrió interrogantes de si ya está listo para unificar ante los otros campeones de la división: David “Bandera Roja” Benavidez, monarca del Consejo Mundial (CMB), el inglés James “Chunky” DeGale, con la corona de la Federación Internacional (FIB), y el también británico George “El Santo” Groves, titular de la Asociación Mundial (AMB), un grupo en el que por derecho propio deben incluirse el boliviano José Uzcátegui, interino internacional de la OMB, y el igualmente inglés Callum “Mundo” Smith, reconocido por el CMB con el cetro Diamante de ese organismo.

Facebook Comments