Un “chacal” rechaza al otro -Ahora con la corona pluma de la Asociación Mundial (AMB), el norirlandés Carl Frampton está más enfocado en su futuro económico, que en demostrar mayor virtuosismo que el zurdo cubano Guillermo Rigondeaux, quien lo ha retado en múltiples ocasiones, desde que ambos poseían coronas en las 122 libras.

Conocido por el pseudónimo de “El Chacal”, el invicto Frampton (23-0-0, 14 KOs) dio un paso monumental en sus aspiraciones de alcanzar lucrativas peleas, al vencer en forma unánime al invicto mexicano Leo “Terremoto” Santa Cruz (32-1-1, 18 KOs), el 30 de julio, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York, donde el azteca radicado en Rosemead, California, hacía la segunda defensa de la faja de Súper campeón de la AMB.

Tras el emotivo pleito, convertido en guerra que ya recibió buen respaldo para “Pelea del Año”, tanto Frampton, de 29 años, como Santa Cruz, de 27 años, expresaron que estaban dispuestos a enfrentarse en una revancha, aunque el británico dijo que desearía efectuarla en Belfast, Irlanda del Norte, ante su público, en tanto el mexicano señaló que prefería alguna ciudad del estado de California.

Sin dudas, un segundo combate entre Frampton y Santa Cruz le reportaría a ambos apreciables ganancias, aunque ya comienzan a vislumbrarse obstáculos en su concreción, pues cada uno desea se haga en una sede con público favorable.

Después del triunfo, Frampton recibió infinidad de felicitaciones y reconocimientos a través de las redes sociales, de seguidores y amigos. Uno de los mensajes lo envió su colega el cubano Rigondeaux, coincidentemente también con el apodo de “El Chacal”.

“Te felicito por la victoria y espero que ahora podamos resolver nuestra diferencia (en el boxeo)”, escribió Rigondeaux en su sitio personal de Twitter. “Estoy dispuesto a viajar a tu ciudad natal y hacerlo (el combate) allí”.

Igualmente invicto en 17 combates, 11 antes del límite, Rigondeaux,de 35 años, viene de aniquilar en el segundo asalto al británico James “Jazza” Dickens, el 16 de julio, en la ciudad de Cardiff, en Gales, Gran Bretaña, donde el visitante expuso la faja de súper campeón de la Asociación Mundial (AMB), en las 122 libras.

En la reyerta, solo habían transcurridos 15 segundos de la segunda fracción, cuando Rigondeaux incrustró  un potente izquierdazo en el rostro de Dickens, que pasó inadvertido a los ojos de los fanáticos, pero provocó doble fractura de la mandíbula de su adversario, quien a pesar de la lesión se mantuvo combatiendo durante los tres minutos.

Pero al llegar a la esquina para el descanso, Dickens expresó que sufría un fuerte dolor en la zona golpeada y tenía dificultades para abrir y cerrar la boca. El médico de turno estimó que había sufrido fractura y no debía continuar en el pleito.

De inmediato los preparadores de Dickens le indicaron al árbitro británico Howard John Foster, que su pupilo abandonaba la refriega, por lo que en principio se lo comunicó a los jueces y a continuación a Rigondeaux y a su técnico Pedro Díaz.

“No soy el mejor boxeador en el mundo, pero soy el más completo”, dijo Rigondeaux momentos después de la pelea. “Estoy listo para permanecer en el medio del cuadrilátero contra cualquiera. No habrá más desplazamientos”.

Lamentablemente para el zurdo nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba y radicado en Miami, su exquisito talento es un obstáculo para que otros “campeones” lo enfrenten y eso ha sucedido en múltiples ocasiones.

Cuando militaban en las 122 libras, Frampton, también el inglés Scott Quigg y el propio Santa Cruz utilizaron innumerables excusas para evadir el duelo contra Rigondeaux, reconocido como un talento del Arte de Fistiana, que brilla por su poder en ambas manos, sólida defensa, rapidez de piernas y preciso contragolpeo, aunque sus detractores consideran que su estilo elusivo es aburrido.

Concretamente, el pasado mes de marzo, la AMB ordenó que Rigondeaux (Súper campeón de la AMB) se enfrentara a Frampton, titular absoluto de la propia organización (y también de la Federación Internacional, FIB),  en un choque que debían concretar con fecha límite el 27 de julio.

Pero Frampton puso pies en polvorosa, dejando vacante la faja de la AMB para enfrentar a Santa Cruz, con idéntico cinturón al de Rigondeaux, pero en la categoría pluma (126 libras).

Tras conocer el escrito del cubano en las redes sociales, Frampton fue tajante: “Una pelea contra Rigondeaux me daría prestigio, porque él es un gran boxeador, pero el prestigio no es lo único en el boxeo. Y quiero ser honesto. Un pleito contra Rigondeaux no aporta mucho dinero, porque la gente piensa que es aburrido”.

En sus argumentos, Frampton dijo que tiene esposa y dos niños, que necesita recompensar económicamente, porque ya cumplió 29 años en una disciplina que normalmente no permite la longevidad si el competidor sabe retirarse a tiempo, antes de sufrir lesiones físicas graves o traumas cerebrales irreversibles.

“No tengo problemas en pelear contra cualquiera, sin importarme su calidad”, enfatizó Frampton. “Pero también tengo que ser inteligente al escoger los rivales que me aporten mayores ganancias, porque deseo vivir una vida cómoda después del boxeo. Es la realidad por la cual no enfrentaré a Rigondeaux”.

Al parecer no hay vuelta de hoja: un “chacal” rechaza al otro.

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