Adonis “Superman” Stevenson y su mundo paralelo -Para alguien que se hace llamar Superman, el rey de las 175 libras en todo el planeta, lo ocurrido en los últimos tres calendarios no le hace ningún favor en su intento por justificar tal apodo. Se necesita vivir en una completa negación de la realidad para, como lo hace Adonis Stevenson, seguir proclamando una hegemonía que la inmensa mayoría de sus congéneres desconoce.

Este sábado, en un cuadrilátero enclavado en su coliseo fetiche, el Bell Centre de Montreal, el haitiano naturalizado canadiense buscará la octava reválida de su cinturón en la división semipesada, avalado por el Consejo Mundial (CMB). Será la duodécima vez que calce los guantes en esta instalación multideportiva de su Quebec adoptivo que de seguro le trae los más gratos recuerdos.

En junio de 2013, Stevenson aterrizó un gancho de zurda con una potencia nuclear en la sien del entonces campeón del CMB, el estadounidense Chad Dawson, cuando ni tan siquiera se había cumplido el primer minuto de pelea. El manicomio en el que convirtió el Bell Centre, con el púgil local celebrando y su víctima de turno incorporándose sobre dos piernas renqueantes, parecía el perfecto adelanto de la serie de eventos espectaculares que Superman estaba por hilvanar.

Adonis “Superman” Stevenson y su mundo paralelo

No ha sido así desde entonces; o no tan así como nos dejamos vender aquella noche de euforia. Nocauts ha seguido sumando el oriundo de la capital haitiana, Puerto Príncipe. Un total de cinco de sus siete defensas las ha liquidado Stevenson (28-1, 23 KOs) por la vía del cloroformo. Y precisamente uno de los que se le ha resistido a claudicar en esa lista (además de Sakio Bika) es el hombre que escalará la esquina contraria la noche sabatina, el polaco Andrzej Fonfara.

Nada que señalar en contra de Fonfara (29-4, 17 KOs), un boxeador que regala al público acción a granel y viene de noquear justamente al propio Dawson en marzo (después de que en junio de 2016, vale apuntar, sufriera igual desventura, en el primer asalto, frente al hasta entonces desconocido Joe Smith Jr.). En el pleito previo con Stevenson, el de Varsovia lo llevó a la lona en una ocasión tras haberla visitado él, y fue un digno rival, de esos que no rehúyen el intercambio de metralla, aunque el resultado en las boletas de los jueces, concluidos los 12 rounds, nunca estuvo en duda.

El problema de Adonis no es ya esta revancha ni algún que otro cuestionable retador que su consejero Alan Haymon y su promotor Yvon Michel le sugirieron que eligiera para luego pulverizarlo en el ensogado. El problema es que, a estas alturas del partido, Superman debería tener ceñidos a la cintura los cuatro premios grandes que se ofertan en su categoría o… simplemente ninguno.

El almanaque 2014 se suponía que fuese su año grande, en el que unificara su título del CMB con el de la Organización Mundial (OMB) que entonces ostentaba el ruso Sergey Kovalev, otro noqueador inmisericorde. Ambos se habían lucido ante las cámaras de HBO el calendario precedente y la cadena de televisión estaba lista para montar el tinglado con sus dos estrellas de las 175 libras en un choque de titanes.

Sobrevino entonces el inicio de su vínculo contractual con el sombrío mánager Al Haymon y una decisión inesperada que muchos interpretarían como una huida despavorida: Stevenson se marchaba con su talento a Showtime, la acérrima competidora de HBO. La razón del desplante a Kovalev, expuesta con posterioridad, sería la cuantiosa suma que le ofrecían del otro lado de la orilla, además de la posibilidad de enfrentarse a Bernard Hopkins.

Pero el veteranísimo estadounidense lo dejaría vestido y sin ir al baile. Hopkins se mediría al propio Sergey meses después y sus cetros de la Asociación Mundial (AMB) y la Federación Internacional (FIB) irían a parar a las vitrinas del de Europa del Este junto al de la OMB. Desde entonces, la calidad de oponentes del nacionalizado canadiense podría representarse con un espiral descendente.

Ahora Kovalev (30-1-1, 26 KOs), convertido en la figura más prominente de los semipesados después de superar al casi mítico Hopkins, se apresta a vengarse en Las Vegas del revés que le infligiera Andre Ward (31-0, 15 KOs), el 19 de noviembre, fecha en la que el estadounidense cargó con sus tres cinturones tras verse favorecido por una votación muy polémica.

Y con estos dos colosos, líderes de la mayoría de los rankings libra por libra, a punto de colisionar… ¿dónde está Superman? Pues repitiendo cita con Fonfara y desafiándolos verbalmente cada vez que le colocan delante un micrófono y le cuestionan su pasado reciente. Sin embargo, son todas palabras lanzadas al vacío: ya Sergey muy poca atención debe prestar al todopoderoso Adonis tras tanto alarde estéril.

De cualquier manera, un ser humano feliz consigo mismo vale mucho más que un amargado consciente de su situación real, o al menos eso dicen algunos: la ignorancia –o en este caso, la negación– es dicha. En una entrevista concedida recientemente a la agencia de noticias La Presse Canadienne, Stevenson reiteró su prominente lugar en este universo con el discurso que ya nos tiene aburridos de escuchar.

“Yo soy el rey de la división. Cuando uno es el rey recibe muchas críticas. La gente habla. Pueden hablar tanto como deseen, yo seguiré siendo el campeón. No me importa. Han pasado cuatro años y sigo siendo el campeón. Pueden decir lo que quieran. Realmente no me importa esa gente que habla.”

En vísperas de volverse un cuarentón el venidero septiembre, este superhéroe de su propio cuento tal vez descubra algún día que un simple mortal no necesita preocuparse por la dichosa Kryptonita; le basta el paso del tiempo para perder facultades, haya o no sacado buen provecho de ellas frente a los rivales de gran calibre mientras le acompañaron.

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