tyson3 k11082015 6a563La tarde del 26 de julio de 1986 en el Centro Cívico de Glens Falls, Nueva York, sonaba la campana que daba inicio al combate estelar de una cartelera de boxeo protagonizada por el prospecto neoyorquino Mike “Kid Dynamite” Tyson y el filadelfiano Marvis Frazier, hijo del ex campeón mundial Joe Frazier. Treinta segundos después el enfrentamiento había concluido.

Mike Tyson se anotó el nocaut más rápido de su carrera en una pelea que fue transmitida por televisión nacional a través de la serie “World Wide of Sports” de ABC, cadena con la que finalizaría esa noche un contrato de cinco combates.

Tres meses antes, los co-manejadores de Tyson los empresarios Jim Jacobs y Bill Cayton llegaron a un acuerdo monetario que ascendía a $ 1 millón de dólares para que el canal de televisión por cable Home Box Office (HBO) transmitiera tres de sus peleas y negociaban desde entonces la inclusión del novel pugilista de 19 años en un torneo dirigido por los promotores Butch Lewis y Don King y que coronaría a un campeón indiscutido de peso completo.

Habían trascurrido sólo 16 meses desde que el novel neoyorquino hiciera su debut en el boxeo profesional y en los planes en torno a su carrera ya figuraban nombres como los del ex campeón del mundo Larry Holmes y los campeones mundiales Michael Spinks (FIB), Tim Witherspoon (AMB) y Trevor Berbick (CMB).

El objetivo era uno sólo, convertir a este muchacho nacido en Brooklyn, Nueva York, en el campeón mundial pesado más joven de la historia. La marca que se buscaba romper era la del medallista de oro olímpico Floyd Patterson, quien el 30 de noviembre de 1956 y con sólo 21 años conquistó la correa mundial de la categoría máxima del boxeo venciendo por nocaut en cinco rounds al veterano Archie Moore.

La persona que llevó a Patterson a la conquista del título del mundo fue quien descubrió a Mike Tyson, el entrenador Cus D'Amato, fallecido el 4 de noviembre de 1985 a la edad de 77 años.

Desde antes de su debut en el boxeo rentado, D'Amato ideó junto con Jacobs, Cayton y el entrenador Kevin Rooney, un desarrollo exponencial y sustentable de la carrera de Mike, en el que debía estar listo en el corto plazo para toda clase de estilos que se le pudieran presentar en el ring al momento de discutir enfrentamientos de título del mundo. Es por eso que peleaba una o dos veces por mes.

Un año después de que muriera D'Amato, Jim Jacobs recordaría que “La filosofía básica de Cus es que si usted es un cirujano del cerebro, un pianista o peleador, tienes que hacerlo con frecuencia para hacerlo cada vez mejor”.

Cus se convirtió en tutor legal de Tyson cuando éste tenía 14 años y a partir de esa fecha lo educó como si fuera un Dios destinado a permanecer por la eternidad en el olimpo del boxeo.

Como parte de su adiestramiento, él y D'Amato veían todas las noches filmes de peleas clásicas y el entrenador ponía al muchacho a leer tratados de boxeo y biografías sobre la vida de antiguos colosos del pugilismo.

El 22 de noviembre de 1986 en la MGM Grand Arena de Las Vegas, Nevada, a la edad de 20 años Mike Tyson se agenciaría el cinturón mundial de los pesados noqueando en dos rounds al entonces soberano por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) el jamaicano Trevor Berbick.

El 7 de marzo de 1987 en la Outdoor Arena del Hotel Hilton de la Las Vegas, el apodado “Kid Dynamite” unificaría su correa con la de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) venciendo por decisión unánime en doce rounds a James Smith.

El 1 de agosto de 1987 en el Hotel Hilton de Las Vegas y tras doce complicados rounds, se convertiría en campeón indiscutido de peso completo al arrebatarle la faja mundial de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) a Tony Tucker.

Horas más tarde de que Tyson se convirtiera en el campeón indiscutido, en un salón de baile del Hotel Hilton que se decoró con motivos de la Edad Media para que pareciera una fiesta de la realeza, se le rindió pleitesía al nuevo soberano indiscutido de todos los pesos.

A la celebración asistieron políticos, millonarios, deportistas y gente de la farándula, además de los organizadores del Torneo de los Pesados y participantes del mismo. Pero la figura que resaltaba del resto de los invitados era el más grande boxeador de todos los tiempos, Muhammad Alí, quien se dirigió al trono en el que se encontraba sentado Mike Tyson y le colocó una corona adornada con diamantes.

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Fue ese el instante en el que los asistentes comenzaron a corear “Viva el Rey de peso completo, viva el Rey”.

Las expectativas en torno al ahora apodado “Iron” eran cada vez más grandes y los ingresos por concepto de derechos en vivo, de circuito cerrado, de trasmisiones internacionales y por patrocinios se incrementaban a medida que saltaba al ensogado para batir a un nuevo oponente. Ahora ganaba cheques de ocho cifras y los intereses vinculados a su figura ya comenzaban a crear fricciones entre sus allegados.

Tyson había barrido prácticamente con los mejores pesados de la época y su mánager Bill Cayton lo mantenía tan ocupado que una vez que se bajaba del ring ya tenía en lista de espera a dos o tres adversarios y fechas confirmadas para esos compromisos.

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Sólo quedaba Michael Spinks, a quien luego de años de negociaciones terminó enfrentando el 27 de junio de 1988 en el Convention Hall de Atlantic City, Nueva Jersey, e irónicamente el rival del que se creía podría frenar su demoledor trayecto sólo le duró 91 segundos.

“Derrotaba a mis contrincantes a base de fuerza bruta e intimidación. La mayoría de ellos se sentían bastante atemorizados, habían perdido la pelea antes del primer golpe,” recordó Mike Tyson dos décadas más tarde en su documental Tyson, agregando que:

“Dominaba el arte del amedrentamiento, sabía cómo derrotarlos sicológicamente, incluso antes de entrar al ring con ellos”.

Practicaba el estilo Peek-a-Boo creado por Cus D'Amato, pero en su repertorio se encontraban técnicas de grandes leyendas del pugilismo como Jack Dempsey, Tony Canzoneri, Henry Armstrong, Joe Louis y Rocky Marciano.

Acostumbraba subir al ring sin bata, eso lo hacía sentirse como un gladiador listo para saltar al coliseo a destruir a sus rivales. Tenía incrustados dos dientes de oro para emular la dentadura de Jack Johnson, usaba zapatillas de boxeo como las que utilizaban los peleadores de los años 20's y al igual que el “Manassa Mauler” tampoco se ponía calcetines.

Una vez que derrotó a Spinks no quedaba un solo adversario decente a quien enfrentar. Fue entonces cuando dijo a los 21 mil 785 espectadores que se encontraban en el Convention Hall: “Ningún hombre en este planeta puede vencerme,” parafraseando al gran John L. Sullivan.

Los expertos llegaron a asegurar que sólo Tyson podría derrotarse a sí mismo y así fue como ocurrió. El 11 de febrero de 1990, a tan solo 20 meses de haber alcanzado el olimpo del boxeo con su victoria sobre Michael Spinks y con apuestas de 42 a 1 en su favor, le faltó el respeto al público al no prepararse adecuadamente y fue noqueado de forma sorpresiva en Tokio, Japón, por su compatriota James “Buster” Douglas.

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En la actualidad existe otro peleador tan dominante como lo fue “Iron” Mike es su mejor momento, pero no en el boxeo y no es un varón, es una mujer y es el rostro de las Artes Marciales Mixtas (AMM), la medallista de bronce en Judo de las olimpiadas de Pekín, campeona gallo de Strikeforce y campeona gallo del Campeonato Final de Lucha (UFC, por sus siglas en inglés), la californiana “Rowdy” Ronda Rousey.

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El 15 de junio del presente año, Mike Tyson visitó el Glendale Fighting Club ubicado en Glendale, California, para ver un entrenamiento de la campeona Ronda Rousey. Allí mismo el reportero Lance Pugmire del periódico Los Ángeles Times se le acercó para preguntarle “¿Cuán difícil debe ser para ella habiendo sido tan dominante en sus últimas peleas?,” a lo que el ex monarca indiscutido de los pesados respondió:

“Mírala, todos están aquí. Míranos, vinimos a verla ¿Cómo te mantienes concentrado? Sólo eres un ser humano. ¿Cómo no decir ´soy la mejor, soy hermosa, soy un Dios'” y continuó: “Es fácil para ella tener una cabeza grande. Tienes que pensar que eres el mejor, no hay lugar para la duda en esta materia”.

Después del entrenamiento ambos platicaron por unos minutos y Mike reflexionó: “Ronda es una dama, educado, amable, dulce y adorable, pero toda su barómetro como peleador es que ella es una asesina… Pienso en mí mismo cuando la observo”.

Ese mismo día Ronda Rousey sería galardonada con dos premios ESPY en un evento organizado por la cadena de televisión ESPN que se efectuó en el Microsoft Center de Los Ángeles. Uno de los premios la acredita como la mejor atleta femenina del año 2014 y el otro como el mejor peleador del mismo año, superando a figuras del deporte como Serena Williams y Floyd Mayweather Jr.

Dos semanas después en Río de Janeiro, Brasil, Rousey defendió su faja de peso gallo del UFC en el evento UFC 190, noqueando en 34 segundos a la brasileña Bethe Correia, con lo que aumentó su foja invicta a 12 triunfos con igual número de finalizaciones.

En la actualidad la brasileña Cristian “Cris Cyborg” Justino es la única peleadora de la que se especula podría acabar con su reinado. Fuera de ahí no existe otra que siquiera le haga sombra.

El combate contra Cris Cyborg podría materializarse en 2016 y con ello se acabaría un feudo que como en el Tyson-Spinks tiene años cocinándose a fuego lento. Y si no es Cyborg, tal vez como ocurrió con “Iron” Mike, sólo Ronda Rousey podría terminar con su propio reinado.

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